¿Quo Vadis Japón? Fukushima supera los niveles radiactivos de Chernobyl

Por Javier Rodríguez Pardo
El gobierno de Japón elevó de cinco a siete el nivel de gravedad en las instalaciones nucleares dañadas y destruidas en Fukushima, utilizando el arbitrario dictamen INES (Escala Internacional de Incidentes Nucleares) para medir la gravedad radiológica. Las contradicciones y omisiones oficiales sobre el desastre nuclear japonés nos permitieron indagar el real impacto de los reactores que se hallan en vías de fusión o literalmente colapsados; en notas anteriores anunciábamos que las emisiones radiactivas de Fukushima superaban holgadamente a las de Chernobyl. ¿Nos adelantamos a la decisión oficial que ahora se hizo pública? El síndrome de la evacuación, del gran éxodo, pende sobre un pueblo que ha comenzado a perder su territorio y aparece la pregunta ¿adónde?

¿Quo vadis Japón?

Cómo fue posible semejante desgracia si los señores del saber nuclear habían ponderado la calidad de las centrales atómicas de Japón, capaces de resistir terremotos de magnitud nueve en la escala de Richter, al mismo tiempo que culpaban a los profesionales locales de no haber sabido predecir un tsunami tan devastador, como si la culpa fuera de olas de quince metros cuando se esperaban algunas de un tamaño muy inferior. En esta correlación, no explicaban que las piscinas refrigerantes de desechos nucleares (combustible nuclear gastado que debe enfriarse por 25 ó más años), se habían agrietado debido al movimiento sísmico y no por el maremoto posterior, y que los tambores conteniendo los desechos radiactivos de alta actividad, ubicados en instalaciones contiguas, nunca fueron mencionados ni se aludía a su peligrosidad, ni donde se hallaban o en que estado habían quedado después de la violenta ola que los sacudió y revolvió brutalmente como si fueran hojas de papel; residuos que permanecerán activos por cientos de miles de años -hay que recordarlo- y que aún el hombre no ha procedido a aislarlos de manera definitiva. (Esperamos conocer el destino de esos recipientes deletéreos o el estado en que se hallan después del cataclismo). Mientras tanto las imágenes develaban la verdad disimulada en innumerables contradicciones entre técnicos, especialistas y gobiernos de distintas latitudes que sentenciaban la gravedad de Fukushima.

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Fuente Red Nacional de Acción Ecologista (RENACE) – Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC) – 14/03/2011

Más Info: Razones por las que nos oponemos a la Energía Atómica

15 años de soja: La prueba del delito

Por Darío Aranda (especial para Lavaca)


El lunes 25 de marzo de 1996 fue un día soleado en la ciudad de Buenos Aires, fresco por la mañana, calor por la tarde, como tantos del comienzo del otoño. En el amplío despacho de Paseo Colón 982, entonces Secretaría de Agricultura, se aprobó el expediente que iba a modificar radicalmente la estructura agropecuaria de Argentina. Luego de un trámite que sólo llevó 81 días, el secretario de Agricultura Felipe Solá firmó la resolución 167 que autorizó la producción y comercialización de la soja transgénica, con uso de glifosato. A quince años de ese día, por primera vez, científicos de distintas disciplinas tuvieron la posibilidad de leer el expediente y estudiar las pruebas sobre la supuesta inocuidad del cultivo. De la lectura se confirma que la autorización carece de estudios sobre efectos en humanos y ambiente, la información es incompleta y tendenciosa, y cuestionaron que el Estado argentino no haya realizado investigaciones propias y tomara como propios los informes presentados por la parte interesada (la empresa Monsanto). En Argentina hay 19 millones de hectáreas (el 56 por ciento de la superficie cultivada) y se utilizan al menos 200 millones de litros de glifosato.

Cuando el periodista se comunicó con el área de prensa del Ministerio de Agricultura y solicitó ‚las pruebas que sirvieron para aprobar la soja transgénica‛, del otro lado del teléfono se escuchó una risa seguida de un amplio ‚¿qué?‛. Al instante, ya recobrada la compostura, el prensa ministerial prometió que haría todo lo posible y llamaría al redactor. Como era de esperar, nunca hubo llamado de respuesta.

La soja transgénica y el uso de glifosato fueron aprobados hace 15 años en un trámite exprés, sólo 81 días, y en base estudios de la propia empresa Monsanto. Por primera vez el expediente de 146 páginas es analizado en clave científica por seis investigadores.

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Fuente Lavaca – 24/03/2011

La autonomía en las fauces del progresismo

Por Raúl Zibechi

 

Diez años parece un tiempo razonable para poder reflexionar los hechos históricos con una mínima perspectiva. Desde este punto de vista, estrictamente temporal, los sucesos del 19 y 20 de diciembre de 2001 que, en realidad, son el emergente mayor de un ciclo de luchas que podemos fechar entre 1997 y 2002, o sea, entre los primeros cortes de rutas en el Gran Buenos Aires y los asesinatos del puente Pueyrredón, pueden ser analizados con la distancia que permite sacar algunas conclusiones sobre su impronta en la historia reciente, tanto en el movimiento popular como en los diversos arribas, los estatales, los partidarios y los vinculados al capital.

Sin embargo, asumir esa lógica analítica supone desaprovechar lo más rico, y enriquecedor, que aportó el ciclo de luchas. Esa riqueza deviene del hecho simple de que nada quedó en su lugar, como lo señalaron las propias muchedumbres al gritar: ¡Que se vayan todos! Fue la primera vez en la historia que cientos de miles de personas enarbolaron esa consigna, con la misma bronca y radicalidad que en otros procesos vocearon: ¡Libertad, igualdad, fraternidad! o ¡Pan, paz, libertad!

 

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Fuente: Revista Herramienta – Nro.46 Marzo de 2011

La soja y los chinos: el pueblo de Río Negro resiste

Por Grain / Argenpress


Los espejitos de colores de la soja trangénica.

El gobernador de la Provincia de Río Negro firmó durante su reciente viaje a China, la entrega de miles de hectáreas a la empresa estatal china Beidahuang para la producción de soja, trigo y colza, entre otros cultivos. La tierra se arrendará para que allí la firma instale sistemas de irrigación. En una primera etapa, Beidahuang invertirá 20 millones de dólares para irrigar y producir en 3 mil hectáreas. Pero el proyecto consiste en llegar a una inversión de 1 450 millones en 20 años, en 320 mil hectáreas. Lo que busca Beidahuang es asegurarse alimentos por 20 años.

¿Qué significa que una de las más poderosos conglomerados agroalimentarios chinos esté buscando arrendar miles de hectáreas en la provincia de Río Negro, en nuestro paìs, y tenga mucho interés en producir allí soja, trigo, colza, para enviar de regreso a China?

¿Cuáles serán las repercusiones para las comunidades indígenas y en general para la población campesina que habita la región, que ni siquiera fueron consultadas, en relación con estas inversiones y acuerdos comerciales? ¿Por qué el gobierno de la provincia está tan deseoso de pavimentar con todo tipo de privilegios (para los inversionistas chinos) el camino de la negociación, sin considerar siquiera la urgente soberanía alimentaria de la región?

 

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Fuente: El Adán de Buenosayres (Periódico de Villa Mitre)

Ver también Acuerdo entre la Provincia de Rio Negro y la corporación china

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