Autocracia, el motor eterno

El auto es el león del horizonte aspiracional de la economía; el medio de transporte que lo inunda todo. Con más de 800 mil unidades fabricadas y vendidas por año, Argentina acelera en un ranking de múltiples implicancias. Advertencia: no es fácil arriesgarse al vértigo de las líneas que siguen.

Por Agustín Valle, en diálogo con Rubén Mira

 

(…) Los países, las regiones, los lugares, pueden tener crisis esplendorosas, así como bonanzas empobrecedoras.

Y no sólo las penurias y explotaciones de un orden social merecen ser criticadas. Los cambios sociales son disidencias fácticas a los modelos de felicidad dominantes, al régimen objetivado del deseo. Al fin y al cabo, decía Saint‐Just el jacobino, solo luchamos por lo que amamos; todo lo demás es consecuencia. Aceptamos el panorama de bonanza. Pero no habitamos panoramas, sino el medio.

Buenos Aires arde de vitalidad; Buenos Aires no da para más.

(…) La vida atada con alambres pero con auto propio: la imagen despótica del progreso, de participación en el mundo, de ocupación de un sitio en la escala social ‐alto, bajo, en cualquier caso incluido. Imagen interesante la del PuenteLa Noriaviernes al atardecer: allí, dondela General Pazcierrala Capitalcontra el Riachuelo, se extiende la marea de autos embotellados, mezclándose los blindados que van a los countries del sur con las unidades ochentosas que andan y traen cuerpos a los que el centro metropolitano da trabajo. Todos esperando en ese ningún lugar, tan quietos, tan parados, que se oyen los ecos, traídos con el viento, del Autódromo Calvez, donde esa noche se pisa a fondo porque se corre el cuarto de milla, y acaso tan solo escuchar ese eficaz ronroneo de las picadas amenice el despelote. ¿Es esta subjetividad automotriz el régimen aspiracional público propio de una resignación ciudadana? La prosperidad resultante de la derrota de la revuelta de 2001. Derrota de su fuerza revoltosa, porque su rabia consumista, puse dólares quiero dólares y déme dos, goza de rozagante salud. Es decir, el orden ulterior hace su propio 2001, reivindicándolo como gestor del presente orgullo argentino: un capitalismo serio. Acumulación de autos, síntoma de nuestra pobreza.

 

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Fuente: revista Crisis nro.9 – Mayo/Junio de 2012

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Economía verde: la conciencia máxima del capitalismo

Entrevista a Boaventura de Sousa Santos

Por Osvaldo León

 

Economía verde o capitalismo verde es transformar la crisis ecológica y ambiental en un recurso de acumulación, creando además de los mercados de carbono, todos los servicios ambientales que son una rama nueva de industrialización, y busca hacerlo de una manera que parezca sustentable. La economía verde es el seguimiento natural de las teorías del desarrollo sustentable.

Sin embargo, nosotros hemos llegado a la conclusión, hace mucho tiempo, que el desarrollo como lo entienden no es sostenible o sustentable, y la sustentabilidad exige no un desarrollo alternativo sino más bien una alternativa al desarrollo, otras formas de ver. Esas alternativas pasan por otras concepciones que no son las concepciones capitalistas.

(…) ¿cuál es el margen de maniobra para avanzar en la formulación de alternativas en el marco de Río+20, tanto en los espacios de sociedad civil como los oficiales?

El margen de maniobra no es muy grande, se ha reducido con la crisis financiera. Pienso que la crisis financiera está siendo producida para reducir ese margen de maniobra que es el otro lado de la misma cosa que hablamos antes, disciplinamiento de los pueblos y los Estados.

Yo pienso que todavía lo que hoy es nuevo y no se puede perder, es que hay las energías nuevas, que ocurren tanto a nivel económico como ideológico. Tenemos hoy conceptos, ideas que no teníamos hace 10 años y que no se pueden desperdiciar como el concepto del Buen Vivir, el concepto del Sumak Kawsay, el concepto de Pachamama, de derechos de la naturaleza, también la legalización de tierras comunales originarias, sobre todo en Bolivia, algunas en Brasil y otros países. La idea de que la propiedad no es solamente la propiedad estatal o individual capitalista sino también otras formas de propiedad es una novedad grande que está en las constituciones de Bolivia y Ecuador, o sea la propiedad comunal, propiedad privada, propiedad asociativa, propiedad cooperativa, y todas estas formas de propiedad hay que tratar de protegerlas en la práctica. En Bolivia está la idea de que tenemos tres formas de democracia, la representativa, la participativa y la comunitaria, que tienen sus propias lógicas y se deben coordinar.

Tenemos instrumentos nuevos para un combate ideológico.

 

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Fuente Alai (América Latina en Movimiento) – Septiembre/Octubre de 2011

“No podemos pensar en salvar el planeta si no pensamos la emancipación social”

Entrevista a Ulrich Brand

 

Por Verónica Gago y Diego Sztulwark

 

–Usted habla desde una perspectiva de la ecología política. ¿Qué implica?

–La economía neoclásica supone que la sociedad se aprovecha de la naturaleza y la tecnología resuelve los problemas y los límites que van apareciendo. Para la economía ecológica los límites sí son un problema y se concentra allí. La ecología política, que es mi punto de vista a partir dela Escuelade Frankfurt, va un paso más allá: sostiene que la reproducción material de las sociedades es un proceso de dominación de la naturaleza en el mismo sentido que las relaciones de dominación que estructuran la sociedad. No podemos pensar en salvar el planeta si no pensamos la emancipación social. Me niego a tomar los límites del planeta como punto de partida.

–¿Entonces…?

–El punto de partida es la dominación social, la cual por supuesto implica un modo de dominación de la naturaleza. Y esto lleva a la pregunta bien concreta de cómo nos reproducimos en el contexto de la movilidad, de las ciudades, de las viviendas, del campo, de la sexualidad, de la comunicación, de lo que comemos. Acá hay un campo de formas de reproducirse materialmente que no son parte del mercado capitalista. La pregunta entonces cambia: ¿cuáles serían las formas emancipatorias de tratar con la naturaleza cambiando los modos de vivir en la ciudad, de moverse, de construir vivienda, de producir, etc.? (…)

–¿Por qué tiene tanta repercusión el concepto del “buen vivir”?

–Porque implica tomar en serio que hay otras formas de reproducción social, material y espiritual, que no son capitalistas. Lo cual abre un espacio para repensar, a la altura de la modernidad, eso que llamamos buen vivir. Tomando por supuesto en serio los avances tecnológicos, las nuevas experiencias, las redes internacionales, etc. El riesgo es petrificar el buen vivir como algo indígena, puramente autóctono.

 

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Fuente Diario Página 12 – 23/04/2012

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