Zen en el arte del tiro con arco

de Eugen Herrigel

 

¿Puede un arco y una flecha ser los medios que nos permitan alcanzar la iluminación?

Es que tal vez nuetsras ideas -víctimas de concepciones occidentales dualistas y de prejuicios- se aferran a los fenómenos sensorialmente demostrables, dando la espalda a una realidad metafísica mayúscula, que desde hace siglos, los orientales respiran y llevan en sus venas.

El arte del tiro con arco es el relato sin artificios de una experiencia fascinante, un recorrido a través del ejercicio que culminará en el maravilloso impacto que es satori.

 

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Zonas de Sacrificio. Impactos de la industria hidrocarbirífera en Salta y Norpatagonia

Por Observatorio Petrolero Sur

 

Palabras preliminares

Cuando este libro abandone la imprenta y comience a circular en actividades, espacios de debate, o, simplemente, de mano en mano, el Observatorio Petrolero Sur (OPSur) habrá cumplido sus primeros cuatro años de existencia. Para nosotros, el aniversario contará con una franca ambivalencia. Por un lado, marcará la consolidación del trabajo y la organización que iniciáramos a mediados de 2008, luego de un recorrido por diversas localidades y parajes de las provincias de Neuquén y Río Negro, difundiendo dos proyectos que sentaron las bases para la creación de este espacio: el documental Patagonia petrolera, la frontera movediza y el cuadernillo Patagonia petrolera, el desierto permanente -que incluimos en la segunda parte de este libro. Por el otro, el crecimiento de OPSur se vio forzado por el inédito proceso de expansión de la frontera hidrocarburífera a escala nacional, que empezamos a observar durante el viaje a Norpatagonia, y, en particular, a partir del proyecto de exploración de hidrocarburos en la cuenca del Ñirihuau. Aquí está la paradoja del aniversario.

La necesidad de documentar y dar difusión a los diversos perjuicios y conflictos socioambientales que acarrea la instalación y el desarrollo de la industria -sobre todo en aquellas regiones que cuentan con escasos o nulos antecedentes en la materia, y en las que las explotaciones de petróleo y gas deberán convivir con otras producciones locales y matrices civilizatorias alternativas-, nos conminó a analizar la situación de otras regiones, como las provincias de Chaco y Entre Ríos, y, con mayor profundidad, las zonas orientales de Jujuy y Salta. Durante los meses de agosto y septiembre de 2010 visitamos esa porción de NOA, conocimos a su gente, sus comunidades, organizaciones; comprendimos otras dimensiones del territorio que ya es intervenido por esta industria extractiva o está a punto de serlo. Vivimos sus necesidades y pesares, también sus luchas y anhelos. En definitiva, sus proyectos para construir un futuro diferente.

Zonas de sacrificio no es un trabajo “cerrado”. No es una ni varias historias concluidas, sino que está en permanente elaboración y el final es incierto, depende de la correlación de fuerzas para torcer el rumbo de esta matriz extractivista que se cierne en buena parte de la geografía del país y de la región. Tampoco es un trabajo “cerrado” en términos de producción, ya que hay voces que no están presentes: en algunos casos porque no pudimos llegar a ellas, en otros porque no supimos de su existencia, en otros, porque elegimos no llegar a ellas. Por esto último podrán decirnos que es un trabajo sesgado, porque no buscamos la visión de las empresas y de las autoridades públicas. Aclaramos entonces que nuestro objetivo fue conocer de “primera mano” el cotidiano de la gente que vive en un territorio cuya suerte se pretende decidir a cientos o miles de kilómetros de distancia, sin preguntarle siquiera qué piensa. Estas páginas reúnen un conjunto de crónicas y testimonios, escritos y modelados al calor de la urgencia por salir a la calle, al campo, a la ruta, para hacerse escuchar.

Al final del libro decidimos incluir como epílogo un apartado dedicado a la noción indígena de “buen vivir”, que, con bastante fuerza en Ecuador, Bolivia y Perú, ha estimulado un fructífero debate en torno a la necesidad de reformular la idea que tenemos del “desarrollo” a partir de nuevas relaciones al interior de la sociedad, y entre ésta y la naturaleza, y en el cual la cuestión energética cobra enorme centralidad.

Nuestro trabajo siempre tuvo como premisa la idea de generar movimiento, contribuyendo a una articulación creciente de múltiples sujetos y organizaciones sociales, que sea capaz de superar el grito de “¡No!” que se inscribe en la génesis de toda resistencia, y de dar lugar a un momento propositivo, que alumbre la existencia de alternativas. Por esta razón, esperamos que la noción del “buen vivir” sirva como puntapié inicial de una nueva construcción colectiva, que, parafraseando al revolucionario peruano José Carlos Mariátegui, no sea calco ni copia, sino creación heroica.

Observatorio Petrolero Sur
Diciembre de 2011

 

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Fuente: OpSur – Diciembre 2011

Fractura Expuesta. Yacimientos no convencionales en Argentina

Por Observatorio Petrolero Sur

 

Un material excelente para entender de qué se trata cuando se habla de gas y petróleo “no convencionales”.

 

“La voracidad energética del capitalismo continúa haciendo de las suyas. Diversos gobiernos y empresas están dando un fuerte impulso al desarrollo de los denominados yacimientos no convencionales -arenas bituminosas, petróleo y gas de pizarra o esquisto (shale gas y shale oil) y gas de arenas profundas/ compactas (tight gas)- a pesar de que requiere una ocupación más extensa e intensa del territorio, la utilización de grandes cantidades de agua y químicos de alta toxicidad, y que las tecnologías empleadas para su extracción redoblan el impacto generado por las explotaciones tradicionales.

La “revolución energética” que los no convencionales iniciaron en Estados Unidos a principios de milenio ha sido exportada al resto del mundo por las autoridades de la potencia del Norte a partir de la Iniciativa Global de Gas de Esquisto (Global Shale Gas Iniciative). De la noche a la mañana, Argentina se convirtió en la tercera reserva mundial de shale gas detrás de EE.UU. y China, generando un verdadero frenesí en las provincias con mayores dotaciones del recurso. En las cuencas tradicionales y hasta en ¡Entre Ríos! ha comenzado una carrera similar a la que se vive en otras regiones de América, Europa, Asia, África y Oceanía.

En nuestro continente la Iniciativa Global de Gas de Esquisto –en la que participan Argentina, Chile, Colombia, Perú y Uruguay-, se potencia con el programa Alianza de Energía y Clima de las Américas (Energy and Climate Partnetship of the Americas), comandado por el Departamento de Estado norteamericano, y secundado por la Organización de Estados Americanos, el Banco Interamericano de Desarrollo, la Organización Latinoamericana de Energía, el Banco Mundial, entre otros.

Hasta el momento, los siderales “descubrimientos” de reservas que (Repsol-) YPF y otras empresas menores vienen anunciando desde finales de 2010, se extienden por buena parte de la geografía neuquina. Así, al ultra-contaminado yacimiento de Loma de La Lata podría sumársele la región de Zapala, donde una multisectorial en defensa del acuífero rechaza el proyecto, y la comunidad mapuche Gelay Ko –en cuyo territorio se realizó el primer pozo multifractura de Sudamérica- ocupó las instalaciones de la petrolera Apache para denunciar la contaminación y escasez de agua.”

(…)

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Fuente: Observatorio Petrolero Sur – Marzo de 2012

Monsanto invade Malvinas Argentinas

Por Raúl A. Montenegro

Dedicado a Cristina Fuentes (in memoriam), una Madre de Barrio Ituzaingó Anexo, una luchadora.

En Nueva York, durante la reunión mantenida entre la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner con directivos de Monsanto, éstos le comunicaron su plan de inversiones en Argentina por 1.670 millones de pesos. El plan contempla la construcción de una planta para la producción de semillas de maíz en Malvinas Argentinas (Córdoba), dos estaciones experimentales y 170 millones de pesos para investigación y desarrollo en maíz y soja. Las estaciones experimentales se localizarían una en Tucumán y la otra en Córdoba.

En 1956 la empresa estadounidense Monsanto ingresó a la Argentina como productora de plásticos y en 1978 empezó sus actividades de acondicionamiento de semillas híbridas de maíz en Pergamino, provincia de Buenos Aires. Actualmente posee en nuestro país 5 plantas: dos procesadoras de semillas (Planta María Eugenia en Rojas, Planta Pergamino); una productora de herbicidas (Planta Zárate) y dos estaciones experimentales (Camet, Fontezuela). Ahora pretende instalar una tercera fábrica en la provincia de Córdoba y dos nuevas estaciones experimentales.

En Argentina dejamos de privilegiar la alimentación de seres humanos para pasar a alimentar masivamente el ganado de la Comunidad Europea y China, y a proveer de biocombustibles sus vehículos.

Lamentablemente los gobiernos de la Nación y de las provincias siguen sin reaccionar ante la “megaminería agrícola” que vacía suelos de nutrientes y hace aumentar las enfermedades y muertes. Mientras la megaminería metálica crea zonas de sacrificio sobre centenares y miles de hectáreas, la megaminería agrícola produce zonas de sacrificio sobre millones de hectáreas de suelos. Todo parece indicar que la codicia y la complicidad con el modelo agropecuario actual son más fuertes que la sensibilidad y la razón. Aunque rija por ley el Principio de Precaución –ello conforme al Artículo 4° de la Ley Nacional de Ambiente 25675- por ahora sólo rige el Principio de la Ganancia a Cualquier Costo. Ambiental y social.

¿Quién habla en nombre de aquellos que perdieron y perderán su salud y su vida por bajas dosis de plaguicidas? ¿Quién habla en nombre de los campesinos expulsados de las tierras donde convivían con el bosque, ahora dedicadas a la agricultura industrial que practican terratenientes ilegales? ¿Quién habla en nombre de la diversidad productiva, reducida irracionalmente por los monocultivos de soja, algodón, maíz o arroz? ¿Quién habla en nombre de los ambientes nativos que ya no producen suelo, ni agua, ni estabilidad ambiental? ¿Quién habla en nombre de un país y de provincias destrozadas ambientalmente por malas gestiones de gobierno y por poderosos intereses corporativos? … La respuesta es el silencio.

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Fuente: EcoPortal – 22/07/2012

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