Claudia y Gassim ¡Las Vidas negras importan! Nuestras Vidas importan…

806120073_124005

Claudia llega contenta,  es la última entrevista del día. Está cansada, sin embargo sus ojos son de gratitud y el cansancio se desdibuja en su sonrisa. La noche anterior durmió en la casa de una amiga en capital para llegar a horario y no perder ninguna de las oportunidades para hablar sobre la detención de su compañero que, sin pruebas contundentes,  hace más de diez meses está detenido en Mendoza esperando que la justicia defina su situación. A Gassimou Barry se lo acusa del asesinato de una mujer, Florencia Peralta, por el hecho de haber encontrado el celular de la víctima. El principal sospechoso es Damián Ortega, ex pareja de Peralta, quien la hostigaba constantemente.

Claudia empieza a hablar de racismo estructural, de lo que es ser negra en la Argentina. De  cómo la policía y la justicia tratan les cuerpxs negrxs y migrantes, y de las luchas históricas y presentes contra la limpieza étnica y cultural.

Hacía poco que Claudia se había mudado de Mendoza a zona sur  de Buenos Aires para ayudar a su madre, luego de dos operaciones de cáncer de mama, cuando su vida cambió radicalmente. Eran las 12 de la noche cuando la llamaron desde Rosario, para decirle que Gassim estaba detenido.

“Sin saber bien qué hacer, agarré mis documentos, algo de ropa y salí a tomar un colectivo a las 2 de la mañana para encontrarme con los abogados que me muestran la noticia por el periódico virtual La Capital, con Gassim esposado, acusado de un asesinato, y yo gritando que era una “perejiliada”, y ellos me llevan a visitar a Gassim a la comisaria, él me recuerda del famoso celular que se encontró…”

“Aún en el camino, sentí la angustia de no saber lo que había pasado y porqué mi esposo estaba preso. Imaginé que todo se iba a resolver rápidamente, y que volveríamos juntos a Buenos Aires para seguir con el tratamiento de fertilidad. Hace meses que veníamos intentando quedar embarazadxs.”

Al llegar a San Rafael, Claudia se encontró con la impunidad de un Estado racista. “La detención injustificada de Gassim, el ninguneo de la justicia y  la exposición en los medios de comunicación hicieron que me sintiera indefensa frente a un monstruo. Tuve miedo. Miedo por mi y por él”.

Claudia y Gassim  comparten el mismo dolor. La policía y una justicia racista lxs habían condenado a ambxs. Él, privado de su libertad; ella, privada de su compañero y arrebatada su cotidianeidad. “Me  sentí  una nada”, confesó.

De vuelta en Buenos Aires, Claudia desistió de la carrera que estaba cursando porque “los tiempos” no se lo permitieron.  Tuvo que trabajar más. Sola, sin la ayuda de Gassim, todo era más difícil. Los costos económicos se habían incrementado: los viajes para ir a visitarlo, las provisiones y los costos con el local dónde laburaban. En un corto período de silencio, Claudia toma aire y descarga: “Me extraño a mi misma…”

Como docente, ella encuentra en la música y en la danza las fuerzas para seguir todos los días. Sin embargo, la distancia no ayuda. Diez meses de vínculo prácticamente por mensajes de texto. La espera, las dudas y la ausencia en los momentos más difíciles se vuelven parte de su vida.

Buscando encontrarse, divide sus tiempos entre los cuidados de su madre enferma a quien define como “una guerrera de fierro”, los contactos constantes con la familia de Gassim en África –intentando explicarles, traductor web mediante, qué es “prisión domiciliaria”, por ejemplo– y  la contención a su esposo que, al borde de la desesperación, ya planteó la posibilidad de quitarse la vida.

“Es todo muy difícil, pero yo lo estoy esperando… y estoy luchando todos los días.” De uno de sus tantos bolsos saca un termo y nos convida una infusión que preparó para combatir el frío.

Versión pdf: Claudia y Gassim

Anuncios

“Estamos intentando crear un futuro sin veneno”

Conversamos con Vandana Shiva, una de las referentes más importantes del Ecofeminismo. En ese diálogo podemos hallar pistas para comprender nuestra coyuntura actual.

vandana-shiva-baja

La semana pasada varios Ministros de nuestra Nación promocionaron las Buenas Prácticas Agrícolas. El Estado aparece allí no sólo como el garante del agronegocio a través legislaciones e infraestructura, sino en la disputa misma del sentido de verdad. No existen las buenas prácticas agrícolas donde se utilizan venenos. No son fitosanitarios, son agrotóxicos y enferman a la población.

“Lo que vemos en este siglo, en que los agrotóxicos están presentes, es ecocídio y  genocidio… El capitalismo y el patriarcado declararon que las mujeres sean pasivas y que la naturaleza muera… en toda su violencia contra la naturaleza; contra lxs científicxs; contra lxs campesinxs y  contra la democracia.

Es sólo en los últimos veinte años de globalización y neoliberalismo que podemos ver la concentración del poder de las corporaciones con el poder del Estado.

Y esta guerra que fue declarada en contra de Argentina a través del Round-up, el Glifosato y la soja transgénica es la batalla reciente y yo sé que ustedes la van a ganar, porque ustedes se están organizando”

Leer completa Estamos intentando crear un futuro sin veneno

A %d blogueros les gusta esto: