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Transgénicos en la Argentina: Un negocio atendido por sus dueños

empresasPor Darío Aranda

 

Un organismo clave en la autorización de transgénicos está dominado por las empresas del agro y por científicos vinculados al sector privado. Monsanto, Syngenta, Ledesma y Dow, entre otras corporaciones, se ubican a ambos lados del mostrador. Los conflictos de intereses y el Estado cómplice.

Conabia (Comisión Nacional de Biotencología), una lista de nombres, apellidos y pertenencia institucional. Aunque son integrantes de un espacio oficial, la información no provino de ninguna oficina de gobierno (que esconde los nombres), sino del sector privado. En la lista figuran 47 personas. De ellas depende, en gran medida, la aprobación de transgénicos en Argentina. Y, paradoja, 27 de ellas son de las mismas empresas que impulsan el modelo transgénico o de científicos con estrechos lazos con las mismas empresas.

Desde la aprobación de la soja RR con uso de glifosato en 1996, el accionar de la Conabia siempre fue blanco de denuncias por organizaciones sociales y científicos no vinculados al sector privado. Desde los Gobiernos siempre relativizaron la incidencia empresaria pero también siempre ocultaron la nomina de integrantes y nunca precisaron la forma de funcionamiento de la Comisión. Mucho menos hacen públicas las actas y la forma de aprobar los pedidos empresarios. La Conabia aprobó más de 30 eventos transgénicos de maíz, soja y algodón.

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Leyes de semillas y otros pesares…

librosemillastapa(Los pueblos de América Latina las cuestionan e impugnan)

 

Por Alianza Biodiversidad

 

 

“Dedicamos este documento a todas las comunidades y organizaciones que con denuedo y mucho empeño han insistido en defender ese corazón de la vida misma, esa llave de la alimentación y la independencia que son las semillas nativas “patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad”.

Llevamos ya muchos años viendo crecer la andanada privatizadora, encarnada en leyes de semillas y modificaciones constitucionales que pretenden criminalizar la posesión, custodia, intercambio y utilización de semillas ancestrales; la imposición de sistemas de protección de los llamados derechos de obtentor de variedades vegetales, sabiendo que tales derechos de obtentor en realidad son “derechos” inventados para privilegiar a quienes se apropian de los bienes comunes que durante milenios eran colectivos porque ése era su secreto para mantenerse dinámicos y transformadores, que es lo que necesita la vida para florecer y volver a florecer.

Especialmente en América Latina, todo este ataque parece querer imponer condiciones que deshabiliten la actividad agrícola independiente, aunando su lógica con los paquetes de agroquímicos, la mecanización e industrialización monocultivadora y las tendencias de acaparamiento de tierras y agua más las fragmentaciones y el divisionismo implícito en los programas gubernamentales y en los contratos que las corporaciones quisieran imponer como modo de asociarse con comunidades y pueblos.

Por fortuna, en el amplio espectro desde las comunidades más campesinas e indígenas hasta la academia y los circuitos de investigación, crece el malestar con este afán privatizador y se impulsa un cuestionamiento argumentado, una impugnación firme y la resistencia para enfrentar todos estos intentos por acaparar la clave del futuro: las semillas.

Este libro celebra esta extendida, emotiva y lúcida resistencia.

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El periodismo según Monsanto

malcomidostapaPor Soledad Barruti

 

Cuidate —me dijo una científica cuando le conté lo que me había pasado—. La táctica de Monsanto es siempre la misma: primero intentan con la seducción, si no funciona te difaman y si seguís molestándolos, te demandan.

Hacía un mes que mi libro, Malcomidos, estaba en la calle: en 465 páginas dice Monsanto sólo 27 veces. Sobre la empresa en particular no cuenta nada que no se haya contado antes: que la compañía ingresó a nuestro país hace 50 años como una empresa de plásticos y que en 1996, aprovechando la plataforma menemista de ensordecimiento público, se consolidó para instalar su experimento de cultivos transgénicos a campo abierto y en la comida de todos. Que logró la aprobación de sus productos sin siquiera traducir sus estudios, cuando (salvo Estados Unidos) ningún otro país parecía querer abrirle la puerta. Que los dos caballitos de batalla de la producción transgénica que impulsaban se habían ido cayendo a fuerza de realidad: ni había menos hambrientos en el mundo (la cifra coquetea año a año entre los 800 y mil millones), ni los cultivos eran menos tóxicos que los no transgénicos (se usan cada vez más plaguicidas para trabajar esos campos por la resistencia que ganan las malezas e insectos). Para escribir eso no necesitaba una entrevista con Monsanto. Además, estaba segura de que no me la habrían dado. La empresa no da entrevistas salvo a medios y periodistas aliados.

Y sin embargo, el mensaje.

Hola Soledad. Quería contactarte y no encontré otro medio más que este. Trabajo en Monsanto. Me gustaría conversar con vos sobre transgénicos y agroquímicos. Intercambiar opiniones y fuentes. Simplemente eso. Muchas gracias” (…)

 

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Fuente: Revista Anfibia – 05/02/2014

Voto calificado

votocalificadopor Darío Aranda

 

En Argentina se vota cada dos años. Desde 1983 a la fecha se realizaron siete elecciones presidenciales y, con la del próximo domingo, otras siete legislativas.
Los partidos que acumularán mayor cantidad de
votos (y que aspiran a la presidencia en 2015) hicieron campaña con temas que (quizá) reflejan a la sociedad: inseguridad, dólar, inflación y (mantener el) consumo. Y los ya clásicos (y siempre incumplidos) trabajo, salud y educación.
El modelo extractivo afecta a millones de personas, pero no se debate y no se plebiscita.
Curiosas piruetas del establishment político.
Elegido mediante el voto ciudadano, prohíbe a los mismos electores que voten contra las corporaciones, evitan que el pueblo decida su futuro.
Esquel y Loncopué son experiencias recientes. Funcionarios y corporaciones temen los malos ejemplos y el efecto contagio. Por eso evitaron Calingasta y Andalgalá. Por eso no permiten sufragar por represas en Misiones, por Monsanto en Córdoba y por Chevron (y el fracking) en Neuquén.
Tiempos de
votos calificados y democracias selectivas.
Derechos de sólo un domingo cada dos años.

 

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Fuente: ComAmbiental – 25/10/2013

Leyes de Semillas en América Latina

Una ofensiva que no cede y una resistencia que crece

semilla ogmpor GRAIN

 

Los intentos por privatizar las semillas continúan desplegándose globalmente de las manos de los gigantes corporativos del agronegocio. Detrás de ellos hay un objetivo claro de apropiarse de las semillas de manera monopólica y de convertir la práctica histórica y milenaria de mantener y reproducir semillas en un delito. América Latina no está libre de tales ataques.

Aunque la agresión tiene actualmente como punta de lanza las leyes UPOV (Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales es una organización intergubernamental con sede en Ginebra-Suiza, creada por el Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales), lo que en realidad se vive es una andanada de leyes, decretos y regulaciones que incluyen patentes sobre eventos biotecnológicos, normas sanitarias, normas de comercialización, leyes de certificación, registros varios, reglas tributarias, las mal llamadas “buenas prácticas agrícolas”, programas de investigación, políticas de establecimiento de mercados de semillas y más.

Ya en el año 2005 decíamos “Observadas hoy en día, todas las leyes de semillas refieren a la represión. Tratan acerca de lo que los agricultores no pueden hacer. Dictan qué tipo de semillas no pueden venderse, no pueden intercambiarse y en algunos casos incluso no pueden usarse. ¡Todo en nombre de la regulación comercial y la protección de los productores agrícolas! En este sentido, las leyes de semillas se complementan con los regímenes de derechos de propiedad intelectual (DPI) como la protección de variedades vegetales y las patentes. Los dos tipos de leyes —regulaciones para la comercialización y derechos de propiedad— se refuerzan mutuamente.

Si algo ha cambiado desde entonces, es que las estrategias de privatización se han multiplicado y se han hecho más extremas y ambiciosas. Lo que empresas y gobiernos no esperaban es que simultáneamente se han multiplicado las resistencias desplegadas a nivel nacional y regional.

 

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Fuente: GRAIN – Octubre 2013

Relevamiento y sistematizacion de problemas de tierra de los agricultores familiares en Argentina

relevamiento tierras2Territorios campesinos e indígenas pretendidos por el extractivismo

Por Darío Aranda

 

En Argentina existen al menos 9,3 millones de hectáreas de campesinos e indígenas que son pretendidas por el sector privado y estatal, según lo revela el primer informe oficial sobre conflictos rurales. La tierra en disputa equivale a 455 veces la superficie de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, son 857 casos y afecta a 63.843 familias. En la mitad de los casos, las familias campesinas e indígenas sufrieron violencia para que abandonen sus campos, el 64 por ciento de los conflictos comenzó en las últimas dos décadas y tiene relación con el modelo agropecuario. “Sin dudas que (el inicio de las disputas) debe leerse a la luz del cambio e innovación tecnológica y el impacto de la expansión de la frontera agrícola sobre los agricultores familiares”, afirma el estudio publicado por el Ministerio de Agricultura de la Nación.

“Relevamiento y sistematización de problemas de tierras de los agricultores familiares en Argentina” es el nombre formal del trabajo, de 96 carillas y realizado por la Subsecretaría de Agricultura Familiar de la Nación. Fechado en 2013, el trabajo remarca desde el inicio sus limitaciones: el conteo de casos fue realizado en sólo tres meses (de abril a junio de 2011) y aclara que es “una muestra amplia pero no representativa” de la conflictividad rural.

Pero recobra valor al ser el primer informe oficial. El NOA concentra la mayor cantidad de conflictos (28,2 por ciento). Le sigue la Patagonia (21,1), NEA (19,8), Centro (19,1) y Cuyo (11,7). Córdoba, Misiones, Santiago del Estero, Neuquén, Corrientes y Jujuy son las de mayores casos.

El 43,1 por ciento de los conflictos lleva entre uno y nueve años. El 20,9 por ciento entre diez y diecinueve años. La gran mayoría (77,6 por ciento) de los poseedores viven en el lugar desde hace más de 20 años y están amparados por el derecho veinteañal (quien vivió y cuidó la tierra por dos décadas, tiene derechos adquiridos). Aunque el Poder Judicial rara vez aplica ese derecho.

De los 857 casos relevados, 278 involucran a pueblos indígenas (32 por ciento). De ese total, sólo el 40 por ciento ya fue relevado en el marco de la Ley 26.160 (norma aprobada en 2006 que frena los desalojos judiciales y ordena un mapeo catastral).

El 49 por ciento de los casos se encuentra en tierras “privadas” (con algún particular o empresa) y el 34 por ciento en tierras fiscales (municipales, provinciales y nacionales). El 17 por ciento en tierras mixtas.

El trabajo estuvo a cargo de Karina Bidaseca. “Los números son claros y evidencian que el modelo de agronegocios avanza y atenta contra la vida campesina. Es imprescindible el acceso a la Justicia, el saneamiento de títulos y políticas estatales activas para que las familias puedan permanecer donde siempre vivieron”, explicó.

El 39 por ciento de los casos (331) se encuentra judicializado. “Los casos en los que se registran amenazas o presiones de desalojo superan ampliamente los casos judicializados”, afirma. Y detalla que en el 52,3 por ciento de los casos se registraron amenazas y presiones de desalojo. Salta, Jujuy, Santiago del Estero, Misiones, Neuquén y Río Negro encabezan el ranking de amenazas.

El relevamiento oficial afirma que los conflictos territoriales se “intensificaron con el gran crecimiento que registra la megaminería, el desarrollo del turismo” y la “aparición de nuevos propietarios” con títulos dudosos.

José Luis Castillo, de la Asamblea Campesina Indígena del Norte Argentino (Acina), estuvo en la presentación del informe. “Celebramos que por primera vez el Estado, mediante la Subsecretaría, haga un estudio sobre lo que denunciamos desde hace veinte años en los territorios, así que damos la bienvenida a ese relevamiento”, explicó y dio un paso más: “Ahora necesitamos que el mismo Estado accione de manera concreta para apoyar a la agricultura familiar, que el Gobierno deje de dar luz verde a los agronegocios que nos pisan la cabeza a los campesinos”.

“Ya sabemos cuál es la enfermedad, el agronegocio, ahora necesitamos políticas públicas que nos permitan producir, quedarnos en el campo y, algo bien básico, que no nos desalojen ni nos repriman”, reclamó Castillo. El informe oficial analiza la estructura agraria y su relación con la tenencia de la tierra. En base al Censo Agropecuario 2002 (el último realizado de manera completa), comparando el censo 1988, muestra que desaparecieron 85.000 explotaciones agropecuarias (20 por ciento del total). Y apunta a uno de los problemas centrales de la argentina rural: el 60 por ciento de las explotaciones agropecuarias más pequeñas no llegaba al cinco por ciento de las hectáreas. En tanto el diez por ciento de las explotaciones agropecuarias más grandes concentraba el 78 por ciento de la tierra.

El capítulo tres aborda el marco legal de los conflictos. “La situación vinculada a los desalojos que padecen las comunidades y familias campesinas implica una clara violación a los derechos constitucionalmente garantizados y reconocidos por los Pactos Internacionales de Derechos Humanos.” Y afirma la necesidad de una política redistributiva, reparto de tierras privadas que no cumplen su función social.

Entre las conclusiones se destaca la necesidad de políticas públicas para acabar con la “exclusión social en el campo” y hace hincapié en la necesidad de “abordar el saneamiento de títulos”. También cuestiona al Poder Judicial por la situación de “indefensión” de los agricultores familiares. Y recuerda que los movimientos campesinos exigen una reforma agraria, la cual supone “transformar las relaciones de poder económico y político responsables por la reproducción de la concentración agraria”.

* Artículo publicado el 22 de julio de 2013 en el diario Página12 con el título “Los conflictos por las tierras ajenas”.

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Las PASO 2013 y balance de la era K. Una lectura desde el ecologismo popular

dekadauyo

Por Horacio Machado Aráoz

(Colectivo Sumaj Kawsay – Universidad Nacional de Catamarca)
No nos confundimos. (Y pedimos) no nos confundamos. No hay nada que festejar; aunque tampoco demasiado que lamentar… Digo, no hay ninguna novedad que agreguen los resultados de las recientes elecciones PASO a los motivos (históricos, estructurales y coyunturales) de nuestros lamentos…
El modo como se ha planteado la derrota del kirchnerismo en las PASO no abre ningún motivo de alegría o expectativas positivas de cara al futuro, por más prudentes o moderadas que aquellas fueran. El panorama político del país –y que se ha venido gestando desde los últimos años- se presenta bastante más sombrío todavía hacia adelante, considerado, claro, desde las aspiraciones emancipatorias populares… Pues, en efecto, el massismo no es “más de lo mismo”… Es todavía peor que eso. Pero eso no es una ‘novedad’: las alternativas de ‘recambio por derecha’ (-extrema en este caso, para no ser injustamente generoso con el oficialismo)’, no son una fatalidad, sino el resultado previsible de un proceso político del que el kirchnerismo es un protagonista clave y con lo que, por tanto, ‘tiene algo (o bastante) que ver’, aunque, por cierto, no es el único responsable…(…)

Desmantelando recursos y herramientas sociopolíticas, culturales, económicas, epistémicas y jurídicas, ha terminado malversando ese capital político transformador de las rebeliones originarias del ciclo; lejos de potenciar alternativas poscapitalistas y poscoloniales, el kirchnerismo ha optado por la vieja vía del populismo neodesarrollista, pero esta vez, con su peor cara: no la del autonomismo periférico que ensaya una transformación industrialista de su matriz productiva y una mayor cohesión interna, con la reducción de las enormes e históricas asimetrías socioterritoriales y sectoriales; sino la de seguir los vientos del mercado mundial, apenas captando parte de las rentas extraordinarias generadas en la súper-explotación de la naturaleza para ensayar esquemas difusos y precarios de ‘redistribución’ del ingreso…

La ‘década ganada’ ha sido la de la mega-sojización, que intensificó la degradación de suelos y la exportación de agua y nutrientes; la de los desmontes a gran escala y el despojo en masa de comunidades originarias, campesinas y rurales; la de la inédita expansión de la minería transnacional a gran escala, es decir, el inicio del dinamitado de glaciares y la intoxicación de las cabeceras de las cuencas hídricas cordilleranas; en fin, la de la irresponsable dilapidación de las reservas hidrocarburíferas del país, cuyos costos estamos hoy evidenciando y que ponen en vilo a todo el aparato productivo del país. (…)

Modelo de ‘desarrollo con inclusión social’, ensayado por el oficialismo –y mayoritariamente apoyado por nuestra sociedad, hay que decirlo-; donde ‘desarrollo’ significa crecimiento impulsado por la entrega sacrificial del territorio y los bienes comunes, e ‘inclusión social’, remite a asimilación – resignación – participación (imperfecta, precaria, desigual) en la fiesta consumista que propone el capital, en su cara más ‘seductora’, que provoca estragos en las energías revolucionarias y opera como una gran planta de fabricación de subjetividades capitalistas; de colonización de los cuerpos en sus esferas más íntimas y complejas, la de los deseos, las emociones y los sentimientos…

Ante este panorama, desde una minúscula fracción de los movimientos del ecologismo popular de Nuestra América, pensamos y sentimos que el desarrollo es el nombre de la colonialidad. Que la crisis que atravesamos no es apenas una crisis económica, ni financiera, ni política; es una profunda crisis civilizatoria. Por eso, no queremos ni creemos en el “desarrollo” y menos aún en la “inclusión social”… Pues se trata justamente de resignarnos y asimilarnos a los parámetros y modos de ‘vida’ de una civilización enferma. Por eso, tanto el concepto de “inclusión social” como el de “redistribución del ingreso” son conceptos obsoletos; históricamente perimidos, al menos, como consignas políticas útiles para abrir caminos emancipatorios. Por eso hablamos de Buen Vivir.

Buen Vivir, no es asimilable ni equiparable a ‘desarrollo’; más bien, todo lo contrario. Buen Vivir significa reapropiar-nos colectivamente del trabajo, de sus medios y sus frutos; reapropiarnos políticamente de los procesos productivos y de los medios fundamentales de vida; re-crear la comunidad de vida como condición para producir históricamente la nueva era de la libertad…

Y claro, siempre teniendo presente que “la libertad, en este terreno, sólo puede consistir en que el hombre socializado, los productores libremente asociados, regulen racionalmente su intercambio de materias con la naturaleza, lo pongan bajo su control común en vez de dejarse dominar por él como por un poder ciego, y lo lleven a cabo con el menor gasto posible de energías y en las condiciones más adecuadas y más dignas de su naturaleza humana” (Karl Marx, El Capital, 1867).
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Fuente: Herramienta Web – Agosto de 2013

Alternativas al Capitalismo – Colonialismo del Siglo XXI

??????????????Por Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo

 

El aparato mediático privado y los discursos oficialistas coinciden en este punto: son excelentes voceros del viejo credo de Margaret Thatcher: There is no alternative. No hay alternativa al extractivismo, no hay alternativa a la modernización bajo parámetros occidentales, no hay alternativa a la democracia representativa que se limita a lo electoral, no hay alternativa al formato actual de globalización con su derroche insensato de energía y recursos, ni a las guerras por materias primas. O si es que hubiera alternativa, se nos hace creer que es o un modelo anglosajón neoliberal o un capitalismo autoritario como China, con algunos elementos neokeynesianos, quizás. Nos enfrentamos a un cartel de opinión sumamente poderoso, cuya hegemonía está, sin duda, más que afirmada. Y lo más perverso es que el discurso dominante nos vende sus actos como acciones para “erradicar a la pobreza”, mientras producen, sistemáticamente, nueva pobreza: pobreza por desplazamiento; pobreza por desposesión; pobreza por migración forzada; pobreza por contaminación ambiental y secuelas en la salud; pobreza porque personas que antes se abastecían, aunque modestamente, con su pedazo de tierra, ahora pasan a depender de las prestaciones concedidas por el Estado, al menos mientras dure la bonanza de los precios de las materias primas. No solamente se les despoja de la tierra, sino de su independencia y dignidad, de su capacidad de decisión, de su contexto social y político. Después, esta gente será simplemente pobre, y más pobre que antes.

Lo que se nos ofrece es participar de una narrativa colonizadora, modernizadora, homogenizadora, invisibilizadora de lo diferente. Se nos promete un futuro como clientes –del mercado y, al mismo tiempo, del gobierno de turno, por lo general– sin demasiada capacidad de decisión; pero eso sí, rodeados de pantallas parpadeantes –televisores, tablets, celulares– que nos permiten pasar el tiempo de forma entretenida, sin enterarnos tanto de lo que sucede alrededor. Mucha gente, sin duda, está contenta con estas nuevas posibilidades de consumo, con formar parte finalmente de un mundo del que históricamente era excluida, y nunca ha considerado que esto pudiera conllevar un problema para sus hijos y nietos. Lo que perdemos, muchas veces es menos palpable que lo que compramos, pero no menos importante.

Pensamos que es fundamental replantear, más allá de los indicadores usuales, qué es lo que entendemos por pobreza; y qué, por riqueza. Reformular cómo queremos vivir; enfrentar la centralidad del consumo; revalorar las relaciones sociales, la convivencia, el espacio público, lo espiritual, nuestros bienes comunes, nuestra capacidad de tomar decisiones informadas y de controlar los territorios en los que vivimos. Revalorar la Naturaleza, cuya existencia es una condición necesaria para la nuestra, por más que esto no se perciba en el día a día de la ciudad.

¿Cómo queremos vivir entonces? ¿A qué queremos conceder valor? Es el gran mérito de los debates sobre el Buen Vivir haber replanteado esta pregunta.
Fuente: Fundación Rosa Luxemburgo / Ediciones Abya Yala – julio 2013
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«Consenso de los Commodities» y lenguajes de valoración en América Latina

commoditiespor Maristella Svampa

 

El «Consenso de los Commodities» subraya el ingreso de América Latina en un nuevo orden económico y político-ideológico, sostenido por el boom de los precios internacionales de las materias primas y los bienes de consumo demandados cada vez más por los países centrales y las potencias emergentes. Este orden va consolidando un estilo de desarrollo neoextractivista que genera ventajas comparativas, visibles en el crecimiento económico, al tiempo que produce nuevas asimetrías y conflictos sociales, económicos, ambientales y político-culturales.

Tal conflictividad marca la apertura de un nuevo ciclo de luchas, centrado en la defensa del territorio y del ambiente, así como en la discusión sobre los modelos de desarrollo y las fronteras mismas de la democracia.

Nos interesa subrayar que, más allá de las diferencias entre los regímenes políticos hoy existentes, el «consenso» sobre el carácter irresistible de la inflexión extractivista terminaría por funcionar como un umbral u horizonte histórico-comprensivo respecto de la producción de alternativas y suturaría así la posibilidad misma de un debate. La aceptación –tácita o explícita– de tal «consenso» contribuye a instalar un nuevo escepticismo o ideología de la resignación que refuerza, en el límite, la «sensatez y razonabilidad» de un capitalismo progresista, al imponer la idea de que no existirían otras alternativas al actual estilo de desarrollo extractivista. En consecuencia, todo discurso crítico u oposición radical terminaría por instalarse en el campo de la antimodernidad o la negación del progreso, o simplemente en el de la irracionalidad y el fundamentalismo ecologista.

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Fuente: Revista Nueva Sociedad – nro.244 Marzo/Abril 2013

Monitoreo de la Superficie de Bosque Nativo de la República Argentina (2006/2011)

desmontePor Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación (SAyDS)

 

Los bosques nativos argentinos están retrocediendo a un ritmo alarmante, a pesar de que la Ley de Bosques (26.331) prohíbe la tala indiscriminada en casi todo el país. Sólo en los últimos dos años, de acuerdo con este informe oficial de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable (SAyDS), se perdieron más de un millón de hectáreas.

“Monitoreo de la Superficie de Bosque Nativo de la República Argentina” fue llevado a cabo por la Dirección de Bosques de la SAyDS, “evidencia un aumento de la deforestación a pesar de la prohibición de desmontar estipulada en el artículo 8 de la ley”.

En las tres regiones forestales analizadas, que concentran el 85% de los bosques nativos del país –el parque chaqueño, la selva misionera y la selva tucumano-boliviana–, durante el período 2006-2011, la deforestación fue superior en un 50% al período 1998-2002, cuando la ley todavía no existía.

La Ley Nacional de Bosques se aprobó a fines de 2007, y se reglamentó recién en abril de 2009 (vigente desde entonces); establece zonas de alta concentración de biodiversidad en las que se impide la tala. El informe de la SAyDS focaliza también en los millones erogados para proteger a los bosques. El Fondo Nacional de la Ley estableció partidas para que las provincias pudieran aplicar la norma.

Durante el período analizado, en Santiago del Estero se desmontaron 453.551 hectáreas, en Salta 236.246, en Formosa 129.603, en Chaco 110.889, en San Luis 37.483, en Misiones 21.406, en Tucumán 18.478 y en Catamarca 12.164.

 

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Fuente: Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación (SAyDS) – Junio de 2012

El tecnócrata mesíánico

HuergoEntrevista a Héctor Huergo (Director de Clarín Rural)

por Mario Santucho, Diego Genoud, Alejandro Bercovich y Javier Schaibengraf

 

filosofía magnate/marciano sin culpa/periodismo militante

 

Desde que anticipó La “Segunda Revolución de Las Pampas”, Héctor Huergo se siente un profeta en su tierra. El alma de Clarín Rural cuestiona a Grobocopatel por ceder al lobby ecologista, fustiga al gremialismo conservador de la Mesa de Enlace, debate con el tradicionalismo del diario La Nación y define acuerdos y desacuerdos con el gobierno que obturó la dinámica de los agro-negocios. Extremismo sojero a full.

Pelo completamente blanco, bronceado yuppie del Náutico de San Isidro, camisa veraniega color clarito. Parece un recién llegado de Punta del Este pero está a punto de partir de vacaciones hacia Valizas, donde son mayoría los admiradores de Mujica. Sin preámbulos, lanza argumentos picantes: “Me quiero diferenciar de Gustavo Grobocopatel y de otros. Yo no llego a este pensamiento a través de mi historia. No es mi existencia lo que está determinando mi conciencia. Sino que, y disculpen porque puedo ser petulante, yo creo que buena parte de las cosas que han sucedido salieron de mi pensamiento. Desde Clarín Rural hemos sido transformadores. Contra la ideología, el pensamiento y la acción de los lobbies”

Huergo es uno de los intelectuales más aguerridos al servicio de la nueva clase empresarial del campo (…)

 

Leer completa la Entrevista a Héctor Huergo

Fuente: Revista Crisis nro.13 – Febrero Marzo de 2013

Producción de Soya en el Cono Sur de las Américas: Actualización Sobre el Uso de Tierras y Pesticidas

informe soyaPor

Georgina Catacora-Vargas (GenØk – Centro para la Bioseguridad, Noruega)

Pablo Galeano (REDES-AT / Amigos de la Tierra, Uruguay)

Sarah Zanon Agapito-Tenfen (Laboratorio de Fisiología del Desarrollo y Genética Vegetal. Departamento de Ciencias Vegetales. Universidad Federal de Santa Catarina, Brasil)

Darío Aranda (Periodista independiente, Argentina)

Tomás Palau (BASE – Investigación Social (BASE-IS), Paraguay)

Rubens Onofre Nodari (Laboratorio de Fisiología del Desarrollo y Genética Vegetal. Departamento de Ciencias Vegetales. Universidad Federal de Santa Catarina, Brasil)

 

América del Sur es la región que registra el crecimiento más acelerado de la producción de soya a nivel mundial. Durante los últimos 40 años, su área de producción ha incrementado en 30 veces. En 1978 la superficie sembrada con soya en América del Sur superó la existente en Asia, y en el 2003, la de América del Norte. La introducción de variedades genéticamente modificadas (GM) en la región ha marcado una nueva fase de expansión en la producción de soya. Desde la primera aprobación de las variedades GM en 1996, el área sembrada con esta oleaginosa ha aumentado en 25 millones de hectáreas en 14 años (de 1996 a 2009). En el 2010, en Sud América se sembró un total aproximado de 47 millones de hectáreas.

La mayoría de la producción de soya en Sud América se produce en los países de la  subregión del Cono Sur, específicamente en Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay. La más amplia extensión de este cultivo se encuentra en Brasil (50% del total subregional). Tan sólo en Argentina y Brasil se ubica el 90% de la superficie sembrada con soya en el Cono Sur. La participación sudamericana en la producción mundial de soya fue del 43% (94.91 millones de toneladas) en el 2009.

La expansión del área con soya ha seguido dos patrones: i) Ocupación de grandes porciones de tierra arable mediante la sustitución o desplazamiento de otros cultivos o actividades agropecuarias, y ii) cambio del uso de la tierra, específicamente de bosques u otros hábitats naturales a monocultivo de soya, con o sin sustitución de otros cultivos o actividades agrícolas.

La expansión de la superficie con soya en el Cono Sur ha estado acompañada por un incremento en el uso de pesticidas, especialmente de herbicidas y particularmente del herbicida glifosato. En Argentina, por ejemplo, los volúmenes de glifosato aplicados en el 2000 incrementaron en 3.8 veces con relación al año anterior, alcanzando un total de 101 millones de litros.

Este reporte tiene por objetivo contribuir a una mejor comprensión de las implicaciones de la producción de soya. Para dicho propósito, éste compila y analiza información primaria sobre el uso de tierras y pesticidas en los principales países productores de soya del Cono Sur de las Américas; es decir Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay.

 

Descargar completo Producción de Soya en el Cono Sur de las Américas: Actualización Sobre el Uso de Tierras y Pesticidas.

Resolución 284 del Concejo Superior de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC)

campo de sojaLa Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) cuestionó la llegada de la multinacional Monsanto a Córdoba y alertó sobre los efectos sociales, ambientales y sanitarios del modelo agropecuario. “(La Universidad) expresa públicamente el desacuerdo respecto de la instalación de las empresas multinacionales del monopolio del agronegocio, en particular Monsanto, en Río Cuarto”, advierte en el artículo séptimo de la resolución 284, aprobada por el Consejo Superior por amplia mayoría. Monsanto había anunciado en junio pasado la instalación de una planta se semillas en Malvinas Argentinas (en el Gran Córdoba) y dos estaciones experimentales (Río Cuarto y Tucumán). De inmediato comenzó la movilización, y rechazo, de asambleas cordobesas. “Que la universidad pública, con todas las ramas de la ciencia y con estudios en mano, cuestione a Monsanto y sobre todo al modelo agropecuario extractivo es un claro respaldo a las luchas sociales y a la necesidad de un modelo distinto”, celebró Jorge Torres, de la Asamblea por un Río Cuarto sin Agrotóxicos.

En pleno juicio por fumigaciones en el Barrio Ituzaingó Anexo (que terminó con dos condenados), el Gobierno anunció la instalación de las tres plantas de Monsanto en Argentina. Las organizaciones nucleadas en la Campaña Paren de Fumigar comenzaron una campaña de denuncia a la empresa y a las consecuencias del modelo agropecuario. Nacieron la Asamblea Malvinas Lucha por la Vida y la Asamblea por un Río Cuarto sin Agrotóxicos. En ambos casos se realizaron masivas movilizaciones contra la instalación de la multinacional.

La Universidad Nacional de Río Cuarto, ubicada en pleno corazón sojero del país, apuntó en su Resolución 284 no solo a Monsanto: “El modelo (agropecuario) acentúa gravemente los procesos de concentración de riquezas (…) Existe una profunda y creciente desaparición de productores pequeños y medianos, generando año a año tanto explotaciones más grandes como aquellas conocidas como pooles de siembra, que minimizan la participación de la mano de obra en la obtención del producto y optimizan la oportunidad de inversión financiera, convirtiendo a la actividad agropecuaria en un instrumento de especulación financiera”.

(Darío Aranda)

 

Descargar completa la Resolución 284 del Consejo Superior de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC)

Los transgénicos no sólo son una amenaza a la vida, son un mal negocio

alberto_acostaPor Alberto Acosta

 

 

Cuando me comprometí con la soberanía alimentaria y con la prohibición a los transgénicos, lo hice con la responsabilidad de ser economista, no solo de ser conocedor de los temas ambientales.

Los transgénicos son una verdadera amenaza no sólo a la salud, el ambiente, y el patrimonio genético de nuestra biodiversidad. Son sobre todo una amenaza económica para los agricultores, erosionando a su vez, las oportunidades del país de entrar con su producción y sus ventajas comparativas a mercados internacionales diversos.

También es importante indicar, que no es verdad que se genere a través de los transgénicos un incremento de la productividad. Es una falacia que los transgénicos ayuden a los pequeños productores, o que con ellos se pueda triplicar o cuadruplicar la producción agrícola. Más bien sucede todo lo contrario. Los transgénicos generan mayor concentración de la tierra, no ayudan a aumentar la producción y restan puestos de empleo en el sector rural. En este sentido, no debemos olvidar que el trabajo no es solo un medio, sino que es un fin en sí mismo.

Los transgénicos no tienen nada que ver con la producción de alimentos como la papa o el tomate, tal y como se ha sugerido recientemente. Los transgénicos que se comercializan en la actualidad son la soya, el maíz, algodón y canola; siendo productos para insumos de alimentos procesados, alimentación animal o combustibles.

 

 

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Quito, 25 de septiembre de 2012

El modelo sumó otra víctima

guardias armados en comunidad de Pinto

Por Darío Aranda

 

Otra víctima campesina-indígena. Otra vez en Santiago del Estero. Y, otra vez, el trasfondo de un modelo agropecuario que avanza sobre familiares rurales y pueblos originarios. Miguel Galván, de 40 años, fue asesinado de una puñalada en la yugular por un “sicario” de un empresario sojero. El crimen sucedió ayer en el paraje Simbol, en el límite con Salta. “Todo el año denunciamos que esto se podía repetir y los jueces y el Gobernador miraron para otro lado”, denunció Deolinda Carrizo, del Movimiento Campesino de Santiago del Estero -Vía Campesina. Afirmó que el motivo de fondo es “el agronegocios” y exigió al gobierno nacional “acciones contundentes” para frenar la violencia en el campo. “La ley de freno a los desalojos campesinos está hace un año durmiendo en el Congreso. No puede ser que tenga que correr más sangre campesina para que los políticos se pongan de nuestro lado”, lamentó la dirigente del Mocase-VC.

Miguel Galván integra el Mocase-VC, es parte del Pueblo Lule-Vilela y trabaja junto a su hermano Rafael en el mismo territorio donde siempre vivió con su familia. A mediados de este año comenzaron a recibir amenazas de Paulino Riso, conocido en la zona por ser fuerza de choque de empresarios agropecuarios que pretenden hacerse de territorios de campesinos e indígenas. (…)

El “corrimiento de la frontera agropecuaria”, eufemismo técnico para graficar la avanzada del agronegocios sobre regiones extrapampeanas, multiplico los conflictos en el norte de Santa Fe y Córdoba, Tucumán, Santiago del Estero, Chaco y Salta.

El 15 de junio pasado, en un almuerzo en la sede del Consejo de las Américas y frente a las mayores empresas estadounidenses, la Presidenta relató: “Hace unos instantes estuve con Monsanto, que nos anunciaba una inversión muy importante en materia de maíz (…) Y además estaban muy contentos porque Argentina hoy está, digamos, a la vanguardia en materia de eventos biotecnológicos”.

“Aquí tengo, y esto la verdad que se los quiero mostrar porque estoy muy orgullosa, el prospecto de Monsanto. Una inversión muy importante en Malvinas Argentinas, en Córdoba, en materia de maíz con una nueva digamos semilla de carácter transgénico, que se llama Intacta (…)”.

El 27 de julio, el MNCI difundió un duro comunicado contra el Gobierno Nacional. “Democracias o corporaciones transnacionales: tiempos de elección”: “La Bienvenida y entrega de nuestros bienes naturales a las transnacionales es una gran contradicción con otros principios enunciados desde el gobierno nacional (…) ¿Cómo explicamos que los ‘dueños’ de la tierra y las transnacionales estén embolsando fortunas y en nuestros barrios y comunidades aún nos rodea la pobreza? ¿Cómo debemos leer estas caricias discursivas a Monsanto, Vale, Barrick? La Mesa de Enlace ve satisfecha cómo se reconoce su discurso y su modelo. El ‘yuyo’ ya no es maldito, ahora es bendecido, y los ruralistas van por más”.

 

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Fuente: https://darioaranda.wordpress.com – 11/10/2012

 

Ley de Semillas: 10 motivos para luchar contra el proyecto de ley que pretende privatizar las semillas en la Argentina

Por Movimiento Nacional Campesino Indígena / CLOC – Vía Campesina Argentina / GRAIN / Amigos de la Tierra / Acción por la Biodiversidad

 

Sectores del Agronegocio, de las transnacionales, así como el Ministro de Agricultura y otros funcionarios, vienen trabajando sobre un nuevo proyecto de Ley de Semillas. Según los borradores que se conocen y por las declaraciones públicas, el mismo busca subordinar la política nacional de semillas a las exigencias de la UPOV y las transnacionales.

Las consecuencias las sufrirán los campesinos y agricultores familiares, pero también el pueblo argentino, ya que golpeará sobre el mercado interno de alimentos. Podemos afirmar que: (…)

 

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El almuerzo desnudo

Por Soledad Barruti

 

El 31 de octubre, Naciones Unidas ungió con el título Ser Humano 7 mil millones a Danica, una bebé filipina. El nombramiento fue por supuesto simbólico: la persona 7 mil millones podría haber nacido bastante antes en una clínica privada, en un hospital público o en una carpa improvisada en las arenas ardientes del desierto africano. En un Estado en guerra o en una democracia reciente. Puede también estar por nacer y saltar inmediatamente al olvido desde el grueso margen de error sobre el que se sostiene este mundo superpoblado. Como sea, el número al que llegó nuestra especie alarma y vuelve la atención sobre cuestiones que van del azar de un nacimiento acontecido en una determinada coyuntura política al bochorno colectivo de un sistema mundial en crisis donde el acceso a la comida y su calidad ocupan el centro de la escena. ¿Estará el ser humano 7 mil millones del lado de los 925 millones de hambrientos que hay según datos dela FAO (Organización mundial de alimentos)? ¿O crecerá hasta volverse uno de los 1500 millones de obesos que estimala ONUhabrá para el 2015? ¿Tendrá la mejor de las suertes y será de los que eligen qué y cuándo comer y qué arrojar a la basura, participando del descarte anual de 1300 millones de toneladas que van al tacho, también segúnla FAO? Y la última: incluso si perteneciera a la franja acomodada, comiendo lo que se come en las grandes ciudades, ¿estaría a salvo?

Teniendo en cuenta que en la actualidad se producen alimentos para que coman 12 mil millones de personas, la comida no tendría que ser un tema… (pero) en este sistema de producción intensiva hay material para variados intereses: especulación financiera, experimentación biológica, expulsión de pueblos enteros del campo a la pobreza, acopio global de tierras y semillas por gigantes multinacionales, polución, envenenamiento, hacinamiento y tortura de millones de animales; enormes negociados para pocos y un “consumidor” que no tiene idea de qué es lo que se lleva diariamente a la boca.

 

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Fuente Diario Página 12 – 13/11/2011

Glufosinato, un nuevo veneno

Por Andrés Carrasco

(Director del Laboratorio de Embriología Molecular de la UBA)

 

El avance de los agronegocios en la región latinoamericana hace necesario señalar que a la voracidad de un sector productivo y a los intereses estratégicos de las transnacionales y su propuesta tecnológica, hay que agregar la actitud de gobierno nacional que no sólo espera retenciones crecientes sino que se empeña en apostar a la desnacionalización incrementado la dependencia con un modelo que hace cada vez más frágil a la Argentina frente a las decisiones geopolíticas de los países centrales.

Como forma de confrontar relatos, mientras se esperaba la sentencia del tribunal cordobés por la demanda de las Madres de Ituzaingó, la Secretaria de Agricultura hacía pública la resolución firmada por su titular Lorenzo Basso (ex Decano de la Facultad de Agronomía de la UBA) aprobando una nueva semilla de soja: Intacta RR2 que contiene transgenes para resistencia al glifosato y para producir toxina insecticida (Bt). Esta semilla patentada por Monsanto, obligará a los productores a pagar regalías de por vida mediante convenios de orden privado con la empresa transnacional. Es transparente Norberto Yahuar, Ministro de Agricultura, cuando anuncia, en la presentación de la semilla RR2 de Monsanto, una nueva ley de semillas que limitará el Uso Propio (guardar parte de la semilla para la próxima cosecha) para “demostrar al mundo que se reconoce ese valor intelectual en tecnología, que desarrollan los privados”. Según Clarín el acuerdo funcionará así: “Cuando el productor compre semilla de soja certificada pagará el derecho fijado. Pero si no lo hiciese, al vender sus granos se realizará un sencillo test que permite detectar la presencia de los genes buscados. Y si el resultado fuera positivo el comprador del grano cobrará a cuenta del desarrollador las regalías pendientes, más caras que al principio”.

 

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Fuente Lavaca – 03/09/2012

Zonas de Sacrificio. Impactos de la industria hidrocarbirífera en Salta y Norpatagonia

Por Observatorio Petrolero Sur

 

Palabras preliminares

Cuando este libro abandone la imprenta y comience a circular en actividades, espacios de debate, o, simplemente, de mano en mano, el Observatorio Petrolero Sur (OPSur) habrá cumplido sus primeros cuatro años de existencia. Para nosotros, el aniversario contará con una franca ambivalencia. Por un lado, marcará la consolidación del trabajo y la organización que iniciáramos a mediados de 2008, luego de un recorrido por diversas localidades y parajes de las provincias de Neuquén y Río Negro, difundiendo dos proyectos que sentaron las bases para la creación de este espacio: el documental Patagonia petrolera, la frontera movediza y el cuadernillo Patagonia petrolera, el desierto permanente -que incluimos en la segunda parte de este libro. Por el otro, el crecimiento de OPSur se vio forzado por el inédito proceso de expansión de la frontera hidrocarburífera a escala nacional, que empezamos a observar durante el viaje a Norpatagonia, y, en particular, a partir del proyecto de exploración de hidrocarburos en la cuenca del Ñirihuau. Aquí está la paradoja del aniversario.

La necesidad de documentar y dar difusión a los diversos perjuicios y conflictos socioambientales que acarrea la instalación y el desarrollo de la industria -sobre todo en aquellas regiones que cuentan con escasos o nulos antecedentes en la materia, y en las que las explotaciones de petróleo y gas deberán convivir con otras producciones locales y matrices civilizatorias alternativas-, nos conminó a analizar la situación de otras regiones, como las provincias de Chaco y Entre Ríos, y, con mayor profundidad, las zonas orientales de Jujuy y Salta. Durante los meses de agosto y septiembre de 2010 visitamos esa porción de NOA, conocimos a su gente, sus comunidades, organizaciones; comprendimos otras dimensiones del territorio que ya es intervenido por esta industria extractiva o está a punto de serlo. Vivimos sus necesidades y pesares, también sus luchas y anhelos. En definitiva, sus proyectos para construir un futuro diferente.

Zonas de sacrificio no es un trabajo “cerrado”. No es una ni varias historias concluidas, sino que está en permanente elaboración y el final es incierto, depende de la correlación de fuerzas para torcer el rumbo de esta matriz extractivista que se cierne en buena parte de la geografía del país y de la región. Tampoco es un trabajo “cerrado” en términos de producción, ya que hay voces que no están presentes: en algunos casos porque no pudimos llegar a ellas, en otros porque no supimos de su existencia, en otros, porque elegimos no llegar a ellas. Por esto último podrán decirnos que es un trabajo sesgado, porque no buscamos la visión de las empresas y de las autoridades públicas. Aclaramos entonces que nuestro objetivo fue conocer de “primera mano” el cotidiano de la gente que vive en un territorio cuya suerte se pretende decidir a cientos o miles de kilómetros de distancia, sin preguntarle siquiera qué piensa. Estas páginas reúnen un conjunto de crónicas y testimonios, escritos y modelados al calor de la urgencia por salir a la calle, al campo, a la ruta, para hacerse escuchar.

Al final del libro decidimos incluir como epílogo un apartado dedicado a la noción indígena de “buen vivir”, que, con bastante fuerza en Ecuador, Bolivia y Perú, ha estimulado un fructífero debate en torno a la necesidad de reformular la idea que tenemos del “desarrollo” a partir de nuevas relaciones al interior de la sociedad, y entre ésta y la naturaleza, y en el cual la cuestión energética cobra enorme centralidad.

Nuestro trabajo siempre tuvo como premisa la idea de generar movimiento, contribuyendo a una articulación creciente de múltiples sujetos y organizaciones sociales, que sea capaz de superar el grito de “¡No!” que se inscribe en la génesis de toda resistencia, y de dar lugar a un momento propositivo, que alumbre la existencia de alternativas. Por esta razón, esperamos que la noción del “buen vivir” sirva como puntapié inicial de una nueva construcción colectiva, que, parafraseando al revolucionario peruano José Carlos Mariátegui, no sea calco ni copia, sino creación heroica.

Observatorio Petrolero Sur
Diciembre de 2011

 

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Fuente: OpSur – Diciembre 2011

Más allá del desarrollo

Autor: Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo

El desarrollo es un concepto que en las últimas décadas ha logrado hegemonía, se convirtió prácticamente en un concepto de sentido común. Está simbólicamente ligado a una promesa de bienestar, de felicidad, de calidad de vida; pero al mismo tiempo, reduce esta calidad de vida a parámetros mercantiles de crecimiento económico y consumo.

El desarrollo nos ata irremediablemente a un imaginario determinado, occidental y colonial, a herramientas tecnocrácticas, y a unas prácticas depredadoras de la Naturalezaque nos han llevado a los límites del planeta. A pesar de la importancia de los procesos de cambio encaminados en América Latina, estos no han logrado salir de la vieja matriz desarrollista y extractivista.

Es necesario más que nunca construir alternativas que salgan del patrón impuesto al Sur global en la división del trabajo que establece el mercado mundial, regido por lógicas neoliberales. Alternativas económicas pero también políticas e institucionales, para superar las contingencias inscritas en el Estado patriarcal, colonial y clasista. En la región andina, conceptos como el buen vivir o vivir bien, el Estado Plurinacional y los derechos de la Naturaleza, abren horizontes para este debate urgente.

En esta publicación del Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo, exploramos algunos de estos temas, así como las consecuencias de políticas extractivas, la incidencia de los movimientos sociales frente a éstas, y las posibles transciones más allá del desarrollo.

Descargar completo Más allá del desarrollo

Fuente: Fundación Rosa Luxemburgo – Diciembre 2011

Informe del 1er Encuentro de Médicos de Pueblos Fumigados

Desde hace casi 10 años los pobladores de las zonas rurales y periurbanas, donde se desarrollan actividades agropecuarias basadas en el actual modelo de producción agroindustrial, vienen reclamando, ante las autoridades políticas, ante la justicia y manifestándose ante la opinión pública, por que sienten que la salud de sus comunidades está siendo afectada ambientalmente, principalmente por las fumigaciones con agroquímicos que se utilizan en las diferentes producciones agrarias, pero también por la manipulación y depósito de estos químicos en zonas pobladas, el deshecho de envases, el acopio de granos impregnados de químicos dentro de los pueblos.

Las exposiciones y relatos de los participantes fueron coincidentes con respecto a la observación clínica de una gama de enfermedades y afecciones de la salud en la población sujeta a fumigaciones. Si bien las manifestaciones de intoxicación aguda son la demanda cotidiana de estos pacientes, lo que más alarma a los médicos de los pueblos fumigados son dos observaciones principales: en primer lugar una mayor cantidad de recién nacidos que presentan malformaciones congénitas y muchos más abortos espontáneos que los que habitualmente se producían en sus poblaciones de pacientes. En segundo lugar una mayor detección de cánceres en niños y adultos, y enfermedades severas como púrpuras, hepatopatías tóxicas y trastornos neurológicos.

Los médicos destacaron que ellos atienden, en general, desde hace más de 25 años a las mismas poblaciones, pero lo que encuentran en los últimos años es absolutamente inusual y lo vinculan directamente a las fumigaciones sistemáticas con plaguicidas.

Con el fin de generar un espacio de análisis y reflexión académica y científica sobre el estado sanitario de los pueblos fumigados, y de escuchar y contener a los miembros de los equipos de salud que vienen denunciando y enfrentando este problema,la Facultadde Ciencias Médicas dela UNC, a través de dos de sus cátedras (Medicina I y Pediatría), convocó a este 1º Encuentro que se llevó a cabo los días 27 y 28 de Agosto de 2010 enla Ciudad Universitariadela UNCcon la presencia de más de 160 participantes de las provincias de Córdoba, Santa Fé, Buenos Aires, Neuquén, Santiago del Estero, Salta, Chaco, Entre Ríos, Misiones y Catamarca; como así también de seis universidades nacionales.La Universidad Públicatiene la obligación de estudiar científicamente las condiciones de vida y trabajo junto a los problemas sanitarios, sociales, económicos y culturales que se le presenten a la población de nuestro país, que por otra parte, sustenta con sus impuestos el financiamiento de la misma.

Descargar el Informe del 1er Encuentro de Médicos de Pueblos Fumigados (Agosto 2010)

Un modelo agropecuario que suma víctimas

Por Darío Aranda

 

Cristian Ferreyra nació y vivió sus 23 años en el mismo lugar, paraje San Antonio, norte de Santiago del Estero. Quería mantener una forma de vida que implica trabajar la tierra, criar animales, sembrar y cosechar su comida. Pero un disparo de escopeta lo hirió cuando se negó a dejar el territorio, pretendido por un empresario.

Desde el Mocase‐VC, que integra el Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI), explicaron que las tierras ancestrales que familias rurales y originarias habitaron durante generaciones comenzaron a ser pretendidas por empresarios a medida que la frontera agropecuaria (de la mano de soja) comenzó a expandirse. Y también de la ganadería, que es desplazada por la agricultura.

La Secretaríade Ambiente dela Naciónprecisa que Santiago es de las provincias líderes en desmonte, 515 mil hectáreas entre 2003 y 2007, un 72 por ciento más que entre 1998 y 2002. Avance del monocultivo y devastación de bosques tienen directa relación.

El geógrafo y docente dela Universidad Nacional, Marcelo Giraud, analizó el avance agropecuario en Santiago. En 1996 en la provincia había sólo95.000 hectáreascon soja. En 2008 había saltado a 629 mil hectáreas y dos años después, 2010, al récord de 1,1 millón de hectáreas. “En sólo dos años aumentó un 75 por ciento”, afirmó.

 

Leer completa Un modelo agropecuario que suma víctimas-Dario Aranda

Fuente Darío Aranda – 23/11/2011

Suelo Urbano

Por Javier Lewkowicz

Este artículo se asoma al fenómeno de la especulación inmoviliaria, principalmente en Buenos Aires. Quizá una de las consecuencias menos desarrolladas del modelo de agronegocios, que expulsa constantemente familias campesinas e indígenas desde sus campos y territorios ancestrales hacia las periferias urbanas; y que al mismo tiempo produce fenomenales ganancias que en parte van a parar a “ladrillos”. Con precios de propiedades muy por encima de las posibilidades de la mayoría de la población, parece configurarse así un destino de “inquilinos a perpetuidad” como una de las consecuencias menos exploradas del modelo de agronegocios.

“La problemática habitacional enla Argentinaes un fenómeno complejo. Tiene diversas manifestaciones y responde a varias causas. Se destacan la dificultad para acceder a una vivienda propia para los sectores más postergados y una amplia franja de los de ingreso medio, los graves problemas para acceder a un lote, la expulsión de los sectores populares de las ciudades, la carencia de infraestructura básica en barrios, asentamientos y villas, y la necesidad de mejoras en las viviendas. Reflejo de esta situación es el hecho de que en los últimos años, de intenso crecimiento económico, mejoras en los indicadores sociales e incluso fuerte impulso a los planes estatales, el conflicto alrededor del acceso al suelo urbano y a la vivienda recrudeció.”

“Según los últimos datos oficiales, en el país hay 2.500.000 de viviendas deshabitadas. Enla Ciudadde Buenos Aires, las unidades desocupadas llegan a 341 mil, equivalentes al 25 por ciento del total”

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Fuente: Diario Página12 – 16/10/2011

ver también La vida por el metro cuadrado

La maldición de la violencia.

Extractivismo al desnudo.

Por Alberto Acosta

 

Resulta difícil entender cómo un gobierno popular, que se precia de revolucionario y que asume la defensa de los intereses populares, puede reprimir violentamente a sectores populares que reclaman sus derechos. Eso acaba de suceder en Bolivia. El gobierno del presidente Evo Morales, haciendo caso omiso a los reiterados pedidos para que abra el diálogo con los pobladores del Territorio y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), optó por la represión.

La indignación y la frustración se expanden cual círculos concéntricos por Bolivia y el mundo. Adolfo Chávez, dirigente indígena boliviano, no podía expresar de mejor manera su malestar: ʺLos pueblos indígenas de todo el país nos encontramos indignados y profundamente dolidos por el accionar del gobierno. Este gobierno nos prometió un cambio: respetar los derechos indígenas, respetar a la madre tierra, respetar nuestra cultura, respetar nuestra autodeterminaciónʺ. (…)

La violencia parece configurar un elemento consustancial del extractivismo, un modelo bio-depredador por excelencia. Hay violencia desatada por el Estado a favor de los intereses de las empresas extractivistas, sobre todo transnacionales. Violencia camuflada como acciones de sacrificio indispensable de unos pocos para asegurar el bienestar de la colectividad, independientemente de la orientación ideológica de los gobiernos.

En estas economías extractivistas se ha configurado una estructura y una dinámica política no solo violenta y autoritaria, sino voraz.

 

Leer completa La maldición de la violencia.

Fuente: Rebelión – 30/09/2011

Falsas soluciones y profundización del modelo.

Acerca del Proyecto de ley sobre “extranjerización de tierras” presentado por el Poder Ejecutivo Nacional.

el Ministro de Agricultura con representantes chinos

Por Grupo de Reflexión Rural (GRR)

Como GRR, entendemos que lo primero que debe quedar en claro a la hora de hablar de “extranjerización de tierras rurales”, es que las variables que deben ser consideradas en la discusión no pueden centrarse únicamente sobre la propiedad de la tierra, en la medida que al hacerlo caeríamos en un reduccionismo malicioso que nos enarbola tras un supuesto nacionalismo confuso, porque limita el problema a la discusión sobre los nombres que deben figurar en los registros de tierras (dueños argentinos), mientras permite que el manejo y control de las tierras puedan seguir en poder de los grandes capitales.

Cuando hablamos de luchas contra la “extranjerización de tierras”, la propiedad no es el único punto a considerar. El uso de esas tierras, la producción, la vida misma sobre ellas, su manejo y control, son aspectos tanto o más importantes que la propiedad de las mismas. Basta recordar que desde el Censo Nacional Agropecuario (CNA) del 2002 se señalaba la disminución de la cantidad de hectáreas explotadas por sus propietarios (que entonces era -8,4 millones de hectáreas) y el crecimiento de la superficie explotada bajo distintos tipos de contrato, especialmente, el arrendamiento. En estas condiciones, la participación de asociaciones de hecho como los “pooles de siembra” ha sido preponderante. Hoy en día tenemos menor cantidad de productores pero con mayores extensiones de tierra y nivel de capitalización.

En ese contexto, que los extranjeros no puedan tener la propiedad de las tierras, pero sí permitirles el uso, explotación y control de ellas, parece una disposición absurda o al menos una contradicción in situ.

No nos confundamos, este tipo de simulacros en defensa de lo Nacional, adormecen nuestra conciencia popular, al engañarnos con textos de leyes que parecen proteger nuestros bienes naturales en salvaguarda dela Soberanía, pero que, en realidad, resultan ser meras distracciones o cortinas de humo, mientras se profundiza la entrega del control y manejo de nuestras tierras.

Leer completa: Falsas soluciones y profundización del modelo: Acerca del Proyecto de ley sobre extranjerizacion de tierras

Fuente Grupo de Reflexión Rural – 11/09/2011

La ecología política del progresismo sudamericano: los límites del progreso y la renovación verde de la izquierda

Por Eduardo Gudynas

Los diferentes aspectos considerados a lo largo del presente ensayo, muestran que la temática ambiental impone interrogantes y cuestiones que ponen en tensión las corrientes políticas contemporáneas. El amplio abanico de la izquierda no escapa a esa circunstancia, aunque posiblemente las tensiones sean allí más intensas precisamente porque ésta se encuentra con muchas corrientes verdes en su compromiso con la igualdad y la justicia.

Los gobiernos progresistas representan, sin duda, cambios sustanciales, y se acercan a la tradición de la izquierda por sus esfuerzos en combatir la pobreza. Pero por otro lado, se mantienen dentro del proyecto cultural de la modernidad: generan sus propias estrategias de desarrollo, pero siguen atados a la ideología del progreso.

Sin embargo, la crisis ambiental pone en entredicho la viabilidad de un progreso perpetuo. Simultáneamente, diversos conflictos y protestas ciudadanas, especialmente frente al extractivismo, alertan sobre la continuidad de los impactos sociales y ambientales.

De esta manera, se desemboca en una situación donde el ambientalismo de izquierda le pide al progresismo sudamericano que sea menos “progresista” y más de “izquierda”. Esto implica comenzar a desmantelar la ideología del progreso, por lo cual la tarea de renovación verde de la izquierda es tanto política como cultural, y comenzar a sopesar transiciones a un desarrollo post-extractivista. Será necesaria una actitud de mayor apertura, para dialogar con los saberes indígenas y tradicionales, y con nuevas miradas conceptuales, como las críticas del feminismo. Estos y otros componentes indican un camino que en su esencia es una crítica transformadora del proyecto de la modernidad.

Estas tareas no son sencillas, y por cierto existen tradiciones, costumbres y hasta recelos que tienen una larga historia, pero que necesariamente deberán ser superados. Es que en América Latina, la izquierda tiene que ser necesariamente verde para mantener su espíritu y abordar los desafíos del siglo XXI.

Leer completa La ecología política del progresismo sudamericano: los límites del progreso y la renovación verde de la izquierda

Fuente: SinPermiso nro.8 – Diciembre 2010

Agronegocios o Derechos Humanos

Por Darío Aranda

Pocos pueden oponerse a que en Argentina se legisle sobre la venta de tierras a extranjeros. Sobre todo, no se opondrán quienes impulsan el actual modelo agropecuario porque una ley de ese tipo no afecta ningún interés de los ganadores del modelo de agronegocios actual (donde la soja es sólo su cara más visible).

Regular la extranjerización de tierras no combate el corazón de la injusticia rural: la concentración de la tierra. Muy pocos tienen mucha tierra. La gran mayoría tiene muy poco.

El Censo Agropecuario de 1988 revela había en el país 422.000 explotaciones agropecuarias, que disminuyeron a 318.000 en 2002 (un 24,6 por ciento menos).

La investigación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), “La tierra en Argentina”, de Marcelo Sili y Luciana Soumoulou, resume: “Desde el punto de vista de la estructura agraria, la distribución de la tierra es sumamente inequitativa”. Y revela que el 2 por ciento de las explotaciones agropecuarias controla la mitad de la tierra del país. Mientras que el 57 por ciento de las explotaciones cuenta sólo con el 3 por ciento de la tierra.

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Fuente Darío Aranda – 06/09/2011

Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial (PEA2): Interrogante al cuadrado

Fernando Glenza

 

Tras dos suspensiones, el Ministerio de Agricultura de Argentina anunció que el Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial Participativo y Federal 2016/2020 (PEA2) será lanzado el 1º de septiembre. El PEA2 es publicitado como el producto final de un proceso que convocó a todos los actores del sector agroalimentario y agroindustrial argentino para su elaboración a partir de una visión compartida de futuro. La cuestión es que, por lógica, no todos comparten la misma visión de futuro.

Información preliminar indica que el PEA2 prevé que en 2020 la producción de granos llegue a 157,5 millones de toneladas, un aumento del 58 por ciento frente a la del año 2010, y un crecimiento en la superficie sembrada del 27 por ciento, llegando a los 42 millones de hectáreas.

Más allá de otros cuestionamientos, que tienen que ver con la sustentabilidad del modelo de desarrollo o de la vida misma, el tema que preocupa de manera central a organizaciones campesinas e indígenas es de dónde van a salir los 9 millones de hectáreas previstas para 2020.

 

Leer completa: Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial (PEA2): Interrogante al cuadrado

Fuente: www.prensamercosur.com.ar – 30 de julio de 2011

Minería y Neoextractivismo Latinoamericano

Por Maristella Svampa.

En términos geopolíticos, la opción extractivista que busca implantarse desde México ala Argentina, responde a una división territorial y global del trabajo entre los países centrales y periféricos, que condena a los países de la región a la exportación de bienes naturales y de consumo. No por casualidad, más allá de las retóricas industrialistas en boga, las economías latinoamericanas reflejan no sólo una mayor transnacionalización y concentración económica, sino también una tendencia a la reprimarización, a la especialización productiva, a la consolidación de enclaves de exportación; rasgos que fueron muy criticados por el desarrollismo de antaño así como por diferentes corrientes de la izquierda. (…)

Lo más llamativo en Argentina es, sin embargo, que la coexistencia entre desposesión y progresismo es más rotunda que en otros países. En efecto, en un contexto de polarización donde no caben los matices, el oficialismo mantiene blindado su discurso sobre la política estatal de explotación de los bienes naturales, en especial, la minería. Esto coloca ala Argentinafrente a una realidad bastante paradójica, aunque incontestable: la exacerbación de lo nacional popular viene acompañada también por la consolidación de un modelo neocolonial.

Leer completa: Minería y Neoextractivismo Latinoamericano

Fuente: No a la Mina // 14 de Julio de 2011

Soja sí, indígenas no

Por Darío Aranda

 

Casa de Gobierno. Mediodía del 27 de abril. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner anuncia por cadena nacional el envío al Congreso de un proyecto de ley para regulr la venta de tierras a extranjeros.

A 700 metros de allí, la comunidad qom La Primavera cumplía cuatro meses de acampe en la avenida 9 de Julio y 48 horas de huelga de hambre. No solicitan dádivas. Exigen que se cumpla la ley (artículo 75, inciso 17 de la Constitución Nacional, y Convenio 169 de la OIT, de rango supralegal). Y piden justicia por la represión del 23 de noviembre de 2010, donde la policía provincial (en complicidad con Gendarmería Nacional) hirió a ancianos, mujeres y hombres. Y asesinó a Roberto López, abuelo qom de 62 años.

El principal problema de campesinos e indígenas no es la extranjerización, sino el modelo agropecuario que en la última década avanzó sobre todo lo que se interpuso.

En 2001 se sembraron en el Argentina 10 millones de hectáreas con soja. En 2003 había 12 millones. Luego de siete años de kirchnerismo ha llegado al récord de 19 millones de hectáreas con monocultivo de soja, el 56 por ciento de la tierra cultiva. Nunca antes la soja había crecido tanto.

“Corrimiento de la frontera agropecuaria”, festejan los técnicos y funcionarios. En la cotidianidad del campo implicó desalojos tan violentos como masivos. El Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI-Vía Campesina) estima un piso de 200 mil familias rurales expulsadas por el avance sojero. Donde el MNCI tiene gran presencia, como en Santiago del Estero y Córdoba, las topadoras suelen estar al servicio de pooles de siembra y de la Mesa de Enlace (sobre todo Federación Agraria, Sociedad Rural y Confederaciones Rurales Argentinas).

Ni el gobierno nacional ni los provinciales tienen cifras sobre los conflictos rurales originados por el avance de los agronegocios.

 

Leer completa Soja sí, indígenas no

Fuente Darío Aranda – 1º/05/2011