Ricos flacos y gordos pobres. La alimentación en crisis

tapa ricos flacos gordos pobresde Patricia Aguirre

 

Dice la contratapa: “¿Qué comen los que comen? ¿Cómo y de qué modo cambió la dieta humana en los últimos tiempos? ¿Es verdad que no hay alimentos suficientes para cubrir las necesidades actuales de la población mundial? Patricia Aguirre, antropóloga y reconocida experta en el tema, responde a estos y a muchos otros interrogantes vinculados al poco explorado tema de la alimentación como hecho histórico, social y cultural. La autora polemiza con la idea generalmente aceptada de que el acto de comer es algo “biológico” y “natural”. Comienza, en su meduloso análisis, por constatar que no en todos los países, ni en todos los tiempos se ha comido lo mismo. Distingue entre la dieta de los ricos y la de los pobres. Pero también entre platos considerados femeninos, masculinos, infantiles y aun adolescentes. Bajo el criterio de seguridad alimentaria entendida como derecho de todos a una alimentación apropiada, describe las estrategias de consumo que hicieron que en la actualidad los pobres sean gordos de escasez y los ricos, flacos de abundancia.”

Un libro que cumple 10 años al momento de esta publicación pero que guarda una actualidad enorme, sobre el “evento alimentario” que de tan cotidiano se nos hace invisible, y que expresa con nitidez muchas de las contradicciones, problemas y desafíos que atraviesa la humanidad en esta época.

“Crisis Civilizatoria” enuncia Aguirre con lucidez: “porque se da en todos los frentes, a nivel global y local. En los principios del tercer milenio todos los frentes parecen problemáticos, aunque la población ha crecido menos que la producción agro-alimentaria, ésta se basa en recursos no renovables como el petróleo, además del uso y abuso de la tierra para cultivo, la disminución de biodiversidad, envenenamiento del agua, dertización, tala de bosques y lo impredecible de la introducción de OGMs. Las dietas se han homogeneizado a nivel global, se han des-estacionalizado, y des-localizado. La distribución inequitativa deviene vergüenza al saber que se podría terminar con los millones de desnutridos con solo invertir la 5ta parte del cereal que se utiliza para engordar el ganado. La desaparición de la comensalidad, mientras avanza el picoteo permanente de “cualquier cosa”, a cualquier hora, y en cualquier lugar.”

 

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La Libertad según l@s Zapatistas

Por comunidades y bases de apoyo zapatistas

Los libros de la Escuelita Zapatista

Libro 1: Gobierno Autónomo I

Libro 1

 

 

 

 

 

 

 

Libro 2: Gobierno Autónomo II

Libro 2

 

 

 

 

 

 

 

Libro 3: Participación de las Mujeres en el Gobierno Autónomo

libro 3

 

 

 

 

 

 

 

Libro 4: Resistencia Autónoma

libro 4

Leyes de Semillas en América Latina

Una ofensiva que no cede y una resistencia que crece

semilla ogmpor GRAIN

 

Los intentos por privatizar las semillas continúan desplegándose globalmente de las manos de los gigantes corporativos del agronegocio. Detrás de ellos hay un objetivo claro de apropiarse de las semillas de manera monopólica y de convertir la práctica histórica y milenaria de mantener y reproducir semillas en un delito. América Latina no está libre de tales ataques.

Aunque la agresión tiene actualmente como punta de lanza las leyes UPOV (Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales es una organización intergubernamental con sede en Ginebra-Suiza, creada por el Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales), lo que en realidad se vive es una andanada de leyes, decretos y regulaciones que incluyen patentes sobre eventos biotecnológicos, normas sanitarias, normas de comercialización, leyes de certificación, registros varios, reglas tributarias, las mal llamadas “buenas prácticas agrícolas”, programas de investigación, políticas de establecimiento de mercados de semillas y más.

Ya en el año 2005 decíamos “Observadas hoy en día, todas las leyes de semillas refieren a la represión. Tratan acerca de lo que los agricultores no pueden hacer. Dictan qué tipo de semillas no pueden venderse, no pueden intercambiarse y en algunos casos incluso no pueden usarse. ¡Todo en nombre de la regulación comercial y la protección de los productores agrícolas! En este sentido, las leyes de semillas se complementan con los regímenes de derechos de propiedad intelectual (DPI) como la protección de variedades vegetales y las patentes. Los dos tipos de leyes —regulaciones para la comercialización y derechos de propiedad— se refuerzan mutuamente.

Si algo ha cambiado desde entonces, es que las estrategias de privatización se han multiplicado y se han hecho más extremas y ambiciosas. Lo que empresas y gobiernos no esperaban es que simultáneamente se han multiplicado las resistencias desplegadas a nivel nacional y regional.

 

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Fuente: GRAIN – Octubre 2013

Las PASO 2013 y balance de la era K. Una lectura desde el ecologismo popular

dekadauyo

Por Horacio Machado Aráoz

(Colectivo Sumaj Kawsay – Universidad Nacional de Catamarca)
No nos confundimos. (Y pedimos) no nos confundamos. No hay nada que festejar; aunque tampoco demasiado que lamentar… Digo, no hay ninguna novedad que agreguen los resultados de las recientes elecciones PASO a los motivos (históricos, estructurales y coyunturales) de nuestros lamentos…
El modo como se ha planteado la derrota del kirchnerismo en las PASO no abre ningún motivo de alegría o expectativas positivas de cara al futuro, por más prudentes o moderadas que aquellas fueran. El panorama político del país –y que se ha venido gestando desde los últimos años- se presenta bastante más sombrío todavía hacia adelante, considerado, claro, desde las aspiraciones emancipatorias populares… Pues, en efecto, el massismo no es “más de lo mismo”… Es todavía peor que eso. Pero eso no es una ‘novedad’: las alternativas de ‘recambio por derecha’ (-extrema en este caso, para no ser injustamente generoso con el oficialismo)’, no son una fatalidad, sino el resultado previsible de un proceso político del que el kirchnerismo es un protagonista clave y con lo que, por tanto, ‘tiene algo (o bastante) que ver’, aunque, por cierto, no es el único responsable…(…)

Desmantelando recursos y herramientas sociopolíticas, culturales, económicas, epistémicas y jurídicas, ha terminado malversando ese capital político transformador de las rebeliones originarias del ciclo; lejos de potenciar alternativas poscapitalistas y poscoloniales, el kirchnerismo ha optado por la vieja vía del populismo neodesarrollista, pero esta vez, con su peor cara: no la del autonomismo periférico que ensaya una transformación industrialista de su matriz productiva y una mayor cohesión interna, con la reducción de las enormes e históricas asimetrías socioterritoriales y sectoriales; sino la de seguir los vientos del mercado mundial, apenas captando parte de las rentas extraordinarias generadas en la súper-explotación de la naturaleza para ensayar esquemas difusos y precarios de ‘redistribución’ del ingreso…

La ‘década ganada’ ha sido la de la mega-sojización, que intensificó la degradación de suelos y la exportación de agua y nutrientes; la de los desmontes a gran escala y el despojo en masa de comunidades originarias, campesinas y rurales; la de la inédita expansión de la minería transnacional a gran escala, es decir, el inicio del dinamitado de glaciares y la intoxicación de las cabeceras de las cuencas hídricas cordilleranas; en fin, la de la irresponsable dilapidación de las reservas hidrocarburíferas del país, cuyos costos estamos hoy evidenciando y que ponen en vilo a todo el aparato productivo del país. (…)

Modelo de ‘desarrollo con inclusión social’, ensayado por el oficialismo –y mayoritariamente apoyado por nuestra sociedad, hay que decirlo-; donde ‘desarrollo’ significa crecimiento impulsado por la entrega sacrificial del territorio y los bienes comunes, e ‘inclusión social’, remite a asimilación – resignación – participación (imperfecta, precaria, desigual) en la fiesta consumista que propone el capital, en su cara más ‘seductora’, que provoca estragos en las energías revolucionarias y opera como una gran planta de fabricación de subjetividades capitalistas; de colonización de los cuerpos en sus esferas más íntimas y complejas, la de los deseos, las emociones y los sentimientos…

Ante este panorama, desde una minúscula fracción de los movimientos del ecologismo popular de Nuestra América, pensamos y sentimos que el desarrollo es el nombre de la colonialidad. Que la crisis que atravesamos no es apenas una crisis económica, ni financiera, ni política; es una profunda crisis civilizatoria. Por eso, no queremos ni creemos en el “desarrollo” y menos aún en la “inclusión social”… Pues se trata justamente de resignarnos y asimilarnos a los parámetros y modos de ‘vida’ de una civilización enferma. Por eso, tanto el concepto de “inclusión social” como el de “redistribución del ingreso” son conceptos obsoletos; históricamente perimidos, al menos, como consignas políticas útiles para abrir caminos emancipatorios. Por eso hablamos de Buen Vivir.

Buen Vivir, no es asimilable ni equiparable a ‘desarrollo’; más bien, todo lo contrario. Buen Vivir significa reapropiar-nos colectivamente del trabajo, de sus medios y sus frutos; reapropiarnos políticamente de los procesos productivos y de los medios fundamentales de vida; re-crear la comunidad de vida como condición para producir históricamente la nueva era de la libertad…

Y claro, siempre teniendo presente que “la libertad, en este terreno, sólo puede consistir en que el hombre socializado, los productores libremente asociados, regulen racionalmente su intercambio de materias con la naturaleza, lo pongan bajo su control común en vez de dejarse dominar por él como por un poder ciego, y lo lleven a cabo con el menor gasto posible de energías y en las condiciones más adecuadas y más dignas de su naturaleza humana” (Karl Marx, El Capital, 1867).
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Fuente: Herramienta Web – Agosto de 2013

Alternativas al Capitalismo – Colonialismo del Siglo XXI

??????????????Por Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo

 

El aparato mediático privado y los discursos oficialistas coinciden en este punto: son excelentes voceros del viejo credo de Margaret Thatcher: There is no alternative. No hay alternativa al extractivismo, no hay alternativa a la modernización bajo parámetros occidentales, no hay alternativa a la democracia representativa que se limita a lo electoral, no hay alternativa al formato actual de globalización con su derroche insensato de energía y recursos, ni a las guerras por materias primas. O si es que hubiera alternativa, se nos hace creer que es o un modelo anglosajón neoliberal o un capitalismo autoritario como China, con algunos elementos neokeynesianos, quizás. Nos enfrentamos a un cartel de opinión sumamente poderoso, cuya hegemonía está, sin duda, más que afirmada. Y lo más perverso es que el discurso dominante nos vende sus actos como acciones para “erradicar a la pobreza”, mientras producen, sistemáticamente, nueva pobreza: pobreza por desplazamiento; pobreza por desposesión; pobreza por migración forzada; pobreza por contaminación ambiental y secuelas en la salud; pobreza porque personas que antes se abastecían, aunque modestamente, con su pedazo de tierra, ahora pasan a depender de las prestaciones concedidas por el Estado, al menos mientras dure la bonanza de los precios de las materias primas. No solamente se les despoja de la tierra, sino de su independencia y dignidad, de su capacidad de decisión, de su contexto social y político. Después, esta gente será simplemente pobre, y más pobre que antes.

Lo que se nos ofrece es participar de una narrativa colonizadora, modernizadora, homogenizadora, invisibilizadora de lo diferente. Se nos promete un futuro como clientes –del mercado y, al mismo tiempo, del gobierno de turno, por lo general– sin demasiada capacidad de decisión; pero eso sí, rodeados de pantallas parpadeantes –televisores, tablets, celulares– que nos permiten pasar el tiempo de forma entretenida, sin enterarnos tanto de lo que sucede alrededor. Mucha gente, sin duda, está contenta con estas nuevas posibilidades de consumo, con formar parte finalmente de un mundo del que históricamente era excluida, y nunca ha considerado que esto pudiera conllevar un problema para sus hijos y nietos. Lo que perdemos, muchas veces es menos palpable que lo que compramos, pero no menos importante.

Pensamos que es fundamental replantear, más allá de los indicadores usuales, qué es lo que entendemos por pobreza; y qué, por riqueza. Reformular cómo queremos vivir; enfrentar la centralidad del consumo; revalorar las relaciones sociales, la convivencia, el espacio público, lo espiritual, nuestros bienes comunes, nuestra capacidad de tomar decisiones informadas y de controlar los territorios en los que vivimos. Revalorar la Naturaleza, cuya existencia es una condición necesaria para la nuestra, por más que esto no se perciba en el día a día de la ciudad.

¿Cómo queremos vivir entonces? ¿A qué queremos conceder valor? Es el gran mérito de los debates sobre el Buen Vivir haber replanteado esta pregunta.
Fuente: Fundación Rosa Luxemburgo / Ediciones Abya Yala – julio 2013
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«Consenso de los Commodities» y lenguajes de valoración en América Latina

commoditiespor Maristella Svampa

 

El «Consenso de los Commodities» subraya el ingreso de América Latina en un nuevo orden económico y político-ideológico, sostenido por el boom de los precios internacionales de las materias primas y los bienes de consumo demandados cada vez más por los países centrales y las potencias emergentes. Este orden va consolidando un estilo de desarrollo neoextractivista que genera ventajas comparativas, visibles en el crecimiento económico, al tiempo que produce nuevas asimetrías y conflictos sociales, económicos, ambientales y político-culturales.

Tal conflictividad marca la apertura de un nuevo ciclo de luchas, centrado en la defensa del territorio y del ambiente, así como en la discusión sobre los modelos de desarrollo y las fronteras mismas de la democracia.

Nos interesa subrayar que, más allá de las diferencias entre los regímenes políticos hoy existentes, el «consenso» sobre el carácter irresistible de la inflexión extractivista terminaría por funcionar como un umbral u horizonte histórico-comprensivo respecto de la producción de alternativas y suturaría así la posibilidad misma de un debate. La aceptación –tácita o explícita– de tal «consenso» contribuye a instalar un nuevo escepticismo o ideología de la resignación que refuerza, en el límite, la «sensatez y razonabilidad» de un capitalismo progresista, al imponer la idea de que no existirían otras alternativas al actual estilo de desarrollo extractivista. En consecuencia, todo discurso crítico u oposición radical terminaría por instalarse en el campo de la antimodernidad o la negación del progreso, o simplemente en el de la irracionalidad y el fundamentalismo ecologista.

Leer completa «Consenso de los Commodities» y lenguajes de valoración en América Latina

Fuente: Revista Nueva Sociedad – nro.244 Marzo/Abril 2013

Bicentenarios (otros), transiciones y resistencias

bicentenariosotrosNorma Giarraca (compiladora)

 

Prefacio

por Walter Mignolo

Las respuestas a los bicentenarios de las “independencias” hispanoamericanas son paralelas y complementarias a las respuestas al sesquicentenario del “descubrimiento” de América. El último cuarto del siglo XX y la primera década del siglo XXI son testigos del surgimiento de una sociedad política global que, contrario a la sociedad civil, no asiste callada a los festejos y celebraciones de los beneficiarios del descubrimiento y de las independencias, sino que se levanta en letras para acallar las armas.

La toma de conciencia de que el descubrimiento encubre la humanidad de quienes fueron descubiertos y que las independencias de España resultaron en colonialismos internos y en la dependencia intelectual de Francia y económica de Inglaterra, no es sólo ya ocasión de denuncia, sino de análisis de la doble cara de los momentos históricos fundacionales cuyo sentido fue controlado, hasta estas últimas décadas, por quienes lo hacen no sólo desde la autoridad política y la política económica sino sobre todo mediante la política del saber.

En este libro nos encontramos con variadas muestras de las batallas epistémicas de nuestra época. Mientras que el volumen fija su atención en los bicentenarios, es parte de procesos globales en los cuales el saber y el conocimiento ya no pueden ser controlados por la autoridad política y la económica (fuimos testigos recientemente de la insurgencia egipcia). Nos encontramos además y fundamentalmente, con formas de análisis y de argumentación, a la vez que categorías de pensamiento no ya subsidiarios del saber hegemónico de derecha y de izquierda, sino de procesos que retoman y continúan los reclamos intelectuales surgidos durante la guerra fría,
desde el Caribe inglés a Irán, desde la Conferencia de Bandung hasta las teoría de la dependencia y la teología de la liberación en América del Sur: pensamiento independiente y de liberación descolonial.

En aquel momento, descolonización era entendida como liberación política y económica del capitalismo occidental y del comunismo soviético. Hoy, entendemos descolonización como procesos de liberación epistémica, de desacople de los saberes no solamente fosilizados sino además al servicio de regulaciones estatales y corporativas así como de los medios de comunicación y una escolaridad que le sirve de instrumentos de reproducción.

Hoy “independencia” significa pensamiento independiente y liberación descolonial. (…)

Mayo de 2011

Indice

Prefacio – Walter Mignolo
Prólogo – Norma Giarraca

I. REFLEXIONES SOBRE LOS BICENTENARIOS
> Principio Potosí. El arte como refl ejo de la acumulación por despojo
Gabriela Massuh
> El vuelco de la razón: sobre las revoluciones, independencias y rebeliones de fines del XVIII y principios del XIX
Walter Mignolo
> Abya Yala, el descubrimiento de América
Carlos Walter Porto-Gonçalves
(Traducción Javier Lorca y Jorge Montenegro)
> Regreso del futuro
Gustavo Esteva
> Elogio de la dispersión
Raúl Zibechi
> Las emociones del Bicentenario. Sintomatología de la condición colonial.
Horacio Machado Aráoz
> El bicentenario: aniversario de las luchas separatistas del orden colonial de privilegios en Bolivia.
Pilar Lizárraga y Carlos Vacaflores
> Reinterpretando el Bicentenario
David Sarapura, Celeste Castro García y Gustavo D. González
> El bicentenario y los indios desvanecidos
Gustavo D. González
> El escenario educativo en el centro de las batallas descoloniales
Celeste Castro García
> El Bicentenario: miradas sobre la Argentina
Norma Giarracca
> Cuerpos en la ciudad
Javier Lorca

II. MODERNIDAD Y DESARROLLO
> Apuntes sobre el desarrollo
Miguel Teubal
> El modelo de desarrollo: conflicto social y tecnociencia.
Andrés Carrasco
> Seis fragmentos para pensar hoy la continuidad de la modernidad/colonialidad en el proyecto autoreferenciado del desarrollo
Jorge Montenegro
> Hacia un occidentalismo (auto) crítico descolonial
Julia Roth

III. LA OTRA HISTORIA: LOS TERRITORIOS EN RESISTENCIA
> De la conquista a la organización política, de la invisibilización al resurgimiento de las voces otras. El pueblo Maspuche de cara al Bicentenario en Argentina y Chile.
María Gisela Hadad.
> Perú hacia el bicentenario: Bagua 2009
Hugo Blanco
> Guerra amazónica por los bienes comunes
Raúl Zibechi
> Otra historia de los tiempos del bicentenario en la Patagonia argentina. Mapuche y poblaciones patagónicas cordilleranas en resistencias.
Elena Picasso / Adriana Milán
> “Agua Rica”. Conflicto colonial. Guerra de religiones
Horacio Machado Aráoz
> Famatina, “madre de metales”, pieza de resistencia
Claudio Garrott / Gabriela Romano
> La asignatura pendiente
Norma Fernández

 

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