Estado compensador y nuevos extractivismos

Las ambivalencias del progresismo latinoamericano

Por Eduardo Gudynas

(…) el Estado progresista busca lograr delicados equilibrios entre sus concesiones al capital y la necesidad de regularlo, entre alentar el extractivis­mo y amortiguar sus impactos sociales, y así sucesivamente. Se conforma lo que podría llamarse un «Estado compensador», cuyo elemento clave son los equilibrios, para los que se utilizan varios ins­trumentos, entre los que se destacan las compensaciones económicas.
El extractivismo y el Estado compensatorio necesariamente implican que el progresismo acepta el
capitalismo y que considera que sus impactos ne­gativos pueden ser rectificados o amortiguados. La pretensión de una com­pensación posible se hace funcional a ese capitalismo, y las opciones de transformaciones sustanciales quedan acotadas o bien se ensayan en terre­nos que no ponen en riesgo ni los procesos de acumulación ni la inserción global. Existen diferentes posturas en ese marco, ya que mientras el gobier­no de Chávez exhibe una retórica anticapitalista y explora alternativas en la producción y la integración regional, sigue dependiente de un estilo prima­rizado y globalizado. En cambio, los gobiernos de Lula o Mujica han dejado muy en claro que su campo de acción está dentro del capitalismo y que solo se puede discutir cómo se redistribuyen los excedentes que capta el Estado.


Por lo tanto, la imagen que se defiende es la de un capitalismo benévolo. Se reconocen sus imperfecciones y se sostiene que el Estado las podrá reducir, amortiguar o compensar. Pero esto reduce el campo de la justicia y las opciones de crear un Estado de Bienestar universa­lista. La compensación progresista por momentos se asemeja más a la caridad y la beneficencia que a una verdadera política social. (…)

No cabe duda de que los gobiernos progresistas sudamericanos han generado cambios sustanciales. Detuvieron la ola neoliberal, recuperaron el Estado y se han mantenido en un marco democrático. Han permitido recobrar protago­nismo político a sectores marginados, mejoraron las condiciones de vida de millones de personas y buscan encauzar una integración regional.

Pero también es cierto que el enorme protagonismo que han ido tomando el extractivismo y las medidas de compensación monetaria están encon­trando sus límites, y las capacidades que tienen de legitimación política y apaciguamiento social son ahora más limitadas. En varios casos esto se debe a los agudos impactos del extractivismo: esos efectos alcanzan tal envergadura que ya no existen compensaciones económicas aceptables para las comunidades locales. O bien, esos impactos afectan dimensiones no mercantiles que las poblaciones locales consideran innegociables. El ex­tractivismo está chocando contra lími­tes democráticos, sociales, culturales y ambientales en varios países, lo que desencadena una protesta ciudadana creciente (…)

 

Leer completa Estado compensador y nuevos extractivismos

Fuente Revista Nueva Sociedad nro. 237 – Enero-Febrero 2012

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: