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Yacimientos no convencionales, olor a Vaca Muerta

Por Hernán Scandizzo / OPSur

 

En diciembre de 2010 la empresa YPF –todavía controlada por Repsol- anunció el descubrimiento de un mega-reservorio de shale gas en la formación Vaca Muerta, en Neuquén. La compañía estimó el potencial del yacimiento en 4,5 billones de pies cúbicos (TCFs). Poco después el gobierno neuquino aclaró que esa era la punta del iceberg, ya que en el subsuelo de la provincia se alojarían 257 TCFs, es decir, un tercio del potencial de gas de yacimientos no convencionales del país.

A partir de ese anuncio en torno a Vaca Muerta, y las especulaciones sobre el potencial de esa formación, las autoridades públicas y el sector empresario presentaron a los no convencionales como la única alternativa para superar la crisis energética y proclamaron el comienzo de una era dorada para los combustibles fósiles en el país. La buena nueva era respaldada por un estudio de la Administración de Información de Energía de Estados Unidos, que sostiene que el potencial argentino de gas de yacimientos no convencionales es de 774 TCFs, sólo superado a nivel mundial por China (1.275 TFCs) y EE.UU. (862 TFCs).

Tal es la relevancia adquirida por estos reservorios en el país que ocuparon un lugar central en la Ley de Soberanía Hidrocarburífera, promovida por el Poder Ejecutivo Nacional en abril pasado. Dicha norma no sólo planteó la expropiación del 51% de las acciones de YPF, en manos de Repsol, sino también alcanzar el autoabastecimiento y la generación de saldos exportables a partir de la explotación de no convencionales. Es decir, mantener a los combustibles fósiles como fuente principal de generación de energía –más allá de que la crisis climática global demande avanzar hacia fuentes limpias y renovables- y consolidar el modelo exportador de materias primas –que hoy se manifiesta a través del agro-negocio y la mega-minería. Emiratos sudacas…

 

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Fuente OPSur – Noviembre 2012

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Zonas de Sacrificio. Impactos de la industria hidrocarbirífera en Salta y Norpatagonia

Por Observatorio Petrolero Sur

 

Palabras preliminares

Cuando este libro abandone la imprenta y comience a circular en actividades, espacios de debate, o, simplemente, de mano en mano, el Observatorio Petrolero Sur (OPSur) habrá cumplido sus primeros cuatro años de existencia. Para nosotros, el aniversario contará con una franca ambivalencia. Por un lado, marcará la consolidación del trabajo y la organización que iniciáramos a mediados de 2008, luego de un recorrido por diversas localidades y parajes de las provincias de Neuquén y Río Negro, difundiendo dos proyectos que sentaron las bases para la creación de este espacio: el documental Patagonia petrolera, la frontera movediza y el cuadernillo Patagonia petrolera, el desierto permanente -que incluimos en la segunda parte de este libro. Por el otro, el crecimiento de OPSur se vio forzado por el inédito proceso de expansión de la frontera hidrocarburífera a escala nacional, que empezamos a observar durante el viaje a Norpatagonia, y, en particular, a partir del proyecto de exploración de hidrocarburos en la cuenca del Ñirihuau. Aquí está la paradoja del aniversario.

La necesidad de documentar y dar difusión a los diversos perjuicios y conflictos socioambientales que acarrea la instalación y el desarrollo de la industria -sobre todo en aquellas regiones que cuentan con escasos o nulos antecedentes en la materia, y en las que las explotaciones de petróleo y gas deberán convivir con otras producciones locales y matrices civilizatorias alternativas-, nos conminó a analizar la situación de otras regiones, como las provincias de Chaco y Entre Ríos, y, con mayor profundidad, las zonas orientales de Jujuy y Salta. Durante los meses de agosto y septiembre de 2010 visitamos esa porción de NOA, conocimos a su gente, sus comunidades, organizaciones; comprendimos otras dimensiones del territorio que ya es intervenido por esta industria extractiva o está a punto de serlo. Vivimos sus necesidades y pesares, también sus luchas y anhelos. En definitiva, sus proyectos para construir un futuro diferente.

Zonas de sacrificio no es un trabajo “cerrado”. No es una ni varias historias concluidas, sino que está en permanente elaboración y el final es incierto, depende de la correlación de fuerzas para torcer el rumbo de esta matriz extractivista que se cierne en buena parte de la geografía del país y de la región. Tampoco es un trabajo “cerrado” en términos de producción, ya que hay voces que no están presentes: en algunos casos porque no pudimos llegar a ellas, en otros porque no supimos de su existencia, en otros, porque elegimos no llegar a ellas. Por esto último podrán decirnos que es un trabajo sesgado, porque no buscamos la visión de las empresas y de las autoridades públicas. Aclaramos entonces que nuestro objetivo fue conocer de “primera mano” el cotidiano de la gente que vive en un territorio cuya suerte se pretende decidir a cientos o miles de kilómetros de distancia, sin preguntarle siquiera qué piensa. Estas páginas reúnen un conjunto de crónicas y testimonios, escritos y modelados al calor de la urgencia por salir a la calle, al campo, a la ruta, para hacerse escuchar.

Al final del libro decidimos incluir como epílogo un apartado dedicado a la noción indígena de “buen vivir”, que, con bastante fuerza en Ecuador, Bolivia y Perú, ha estimulado un fructífero debate en torno a la necesidad de reformular la idea que tenemos del “desarrollo” a partir de nuevas relaciones al interior de la sociedad, y entre ésta y la naturaleza, y en el cual la cuestión energética cobra enorme centralidad.

Nuestro trabajo siempre tuvo como premisa la idea de generar movimiento, contribuyendo a una articulación creciente de múltiples sujetos y organizaciones sociales, que sea capaz de superar el grito de “¡No!” que se inscribe en la génesis de toda resistencia, y de dar lugar a un momento propositivo, que alumbre la existencia de alternativas. Por esta razón, esperamos que la noción del “buen vivir” sirva como puntapié inicial de una nueva construcción colectiva, que, parafraseando al revolucionario peruano José Carlos Mariátegui, no sea calco ni copia, sino creación heroica.

Observatorio Petrolero Sur
Diciembre de 2011

 

Descargar versión digital de Zonas de Sacrificio

Fuente: OpSur – Diciembre 2011

Fractura Expuesta. Yacimientos no convencionales en Argentina

Por Observatorio Petrolero Sur

 

Un material excelente para entender de qué se trata cuando se habla de gas y petróleo “no convencionales”.

 

“La voracidad energética del capitalismo continúa haciendo de las suyas. Diversos gobiernos y empresas están dando un fuerte impulso al desarrollo de los denominados yacimientos no convencionales -arenas bituminosas, petróleo y gas de pizarra o esquisto (shale gas y shale oil) y gas de arenas profundas/ compactas (tight gas)- a pesar de que requiere una ocupación más extensa e intensa del territorio, la utilización de grandes cantidades de agua y químicos de alta toxicidad, y que las tecnologías empleadas para su extracción redoblan el impacto generado por las explotaciones tradicionales.

La “revolución energética” que los no convencionales iniciaron en Estados Unidos a principios de milenio ha sido exportada al resto del mundo por las autoridades de la potencia del Norte a partir de la Iniciativa Global de Gas de Esquisto (Global Shale Gas Iniciative). De la noche a la mañana, Argentina se convirtió en la tercera reserva mundial de shale gas detrás de EE.UU. y China, generando un verdadero frenesí en las provincias con mayores dotaciones del recurso. En las cuencas tradicionales y hasta en ¡Entre Ríos! ha comenzado una carrera similar a la que se vive en otras regiones de América, Europa, Asia, África y Oceanía.

En nuestro continente la Iniciativa Global de Gas de Esquisto –en la que participan Argentina, Chile, Colombia, Perú y Uruguay-, se potencia con el programa Alianza de Energía y Clima de las Américas (Energy and Climate Partnetship of the Americas), comandado por el Departamento de Estado norteamericano, y secundado por la Organización de Estados Americanos, el Banco Interamericano de Desarrollo, la Organización Latinoamericana de Energía, el Banco Mundial, entre otros.

Hasta el momento, los siderales “descubrimientos” de reservas que (Repsol-) YPF y otras empresas menores vienen anunciando desde finales de 2010, se extienden por buena parte de la geografía neuquina. Así, al ultra-contaminado yacimiento de Loma de La Lata podría sumársele la región de Zapala, donde una multisectorial en defensa del acuífero rechaza el proyecto, y la comunidad mapuche Gelay Ko –en cuyo territorio se realizó el primer pozo multifractura de Sudamérica- ocupó las instalaciones de la petrolera Apache para denunciar la contaminación y escasez de agua.”

(…)

Descargar completo Fractura Expuesta. Yacimientos no convencionales en Argentina

Fuente: Observatorio Petrolero Sur – Marzo de 2012

Autocracia, el motor eterno

El auto es el león del horizonte aspiracional de la economía; el medio de transporte que lo inunda todo. Con más de 800 mil unidades fabricadas y vendidas por año, Argentina acelera en un ranking de múltiples implicancias. Advertencia: no es fácil arriesgarse al vértigo de las líneas que siguen.

Por Agustín Valle, en diálogo con Rubén Mira

 

(…) Los países, las regiones, los lugares, pueden tener crisis esplendorosas, así como bonanzas empobrecedoras.

Y no sólo las penurias y explotaciones de un orden social merecen ser criticadas. Los cambios sociales son disidencias fácticas a los modelos de felicidad dominantes, al régimen objetivado del deseo. Al fin y al cabo, decía Saint‐Just el jacobino, solo luchamos por lo que amamos; todo lo demás es consecuencia. Aceptamos el panorama de bonanza. Pero no habitamos panoramas, sino el medio.

Buenos Aires arde de vitalidad; Buenos Aires no da para más.

(…) La vida atada con alambres pero con auto propio: la imagen despótica del progreso, de participación en el mundo, de ocupación de un sitio en la escala social ‐alto, bajo, en cualquier caso incluido. Imagen interesante la del PuenteLa Noriaviernes al atardecer: allí, dondela General Pazcierrala Capitalcontra el Riachuelo, se extiende la marea de autos embotellados, mezclándose los blindados que van a los countries del sur con las unidades ochentosas que andan y traen cuerpos a los que el centro metropolitano da trabajo. Todos esperando en ese ningún lugar, tan quietos, tan parados, que se oyen los ecos, traídos con el viento, del Autódromo Calvez, donde esa noche se pisa a fondo porque se corre el cuarto de milla, y acaso tan solo escuchar ese eficaz ronroneo de las picadas amenice el despelote. ¿Es esta subjetividad automotriz el régimen aspiracional público propio de una resignación ciudadana? La prosperidad resultante de la derrota de la revuelta de 2001. Derrota de su fuerza revoltosa, porque su rabia consumista, puse dólares quiero dólares y déme dos, goza de rozagante salud. Es decir, el orden ulterior hace su propio 2001, reivindicándolo como gestor del presente orgullo argentino: un capitalismo serio. Acumulación de autos, síntoma de nuestra pobreza.

 

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Fuente: revista Crisis nro.9 – Mayo/Junio de 2012

Nuevos colonialismos en América del Sur y África

Radiografía de la megaminería

 

Por Javier Rodríguez Pardo

 

Una de las características del capitalismo del siglo xxi es el auge del extractivismo, un fenómeno que no es nuevo pero que se ha reconfigurado al calor de las necesidades de la economía y el mundo global. El actual boom de los precios de las materias primas ha redibujado territorios, en el marco de leyes benévolas para las empresas extractivas. África y parte de Sudamérica son objetivo de firmas multinacionales que articulan intereses políticos, económicos y a menudo militares para llevar adelante sus negocios.

A medida que los pueblos resistan, la respuesta de las potencias industriali­zadas también se endurecerá; necesitan perpetuarse, consolidar su dominio en un futuro que se presenta incierto para todos, en un planeta colapsado por una devastación consumista que ofrece cada vez menos insumos. Gran parte del Norte insiste con un modelo económico tan agotado como errátil e igual­mente defiende su estatus de derroche y de poder, sabe que los recursos se acaban y los acopia, transfiere sus industrias contaminantes a regiones ignotas del Sur, mitiga su hacinamiento poblacional, la escasez de agua, el espacio te­rritorial que perdió, y ejecuta para ello una irrupción masiva. Cobre y estaño, oro y diamantes dejaron de ser el botín preferido de las corporaciones mineras monopólicas que explotan las montañas orientales del Congo al aparecer el coltan, también frecuente en el continente sudamericano; estos minerales se convirtieron en la vedette de la minería, y muy pronto serían vitales para una variedad de artefactos electrónicos de la modernidad aeroespacial y médica (implantes) y para la industria bélica.

Los minerales críticos y estratégicos hoy son las «tierras raras», unos 15 ele­mentos de la tabla periódica que a principios del siglo xx no tenían aplicación y cuya utilidad se desconocía, de ahí su nombre. Hoy la demanda mundial obliga a China, principal productora, a limitar las exportaciones de estos productos, previendo el mercado de automóviles eléctricos que irrumpe de manera sos­tenida y que requiere de aleaciones con el «raro» neodimio. Otro componente de estas «tierras» es el lantano, crucial para las baterías de los automóviles, en la electrónica y en comunicaciones digitalizadas, la biotecnología, la balística intercontinental, el dominio de las patentes, el territorio, el poder del conoci­miento, la hegemonía del poder; el Norte viene por todo y, para entonces, estos pueblos del hemisferio sur habrán transitado de la resistencia a la rebelión, aunque amen desesperadamente la paz.

 

Leer completa Nuevos colonialismos en América del Sur y África. Radiografía de la megaminería.

Fuente Revista Nueva Sociedad nro. 237 – Enero-Febrero 2012

 

Más allá del desarrollo

Autor: Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo

El desarrollo es un concepto que en las últimas décadas ha logrado hegemonía, se convirtió prácticamente en un concepto de sentido común. Está simbólicamente ligado a una promesa de bienestar, de felicidad, de calidad de vida; pero al mismo tiempo, reduce esta calidad de vida a parámetros mercantiles de crecimiento económico y consumo.

El desarrollo nos ata irremediablemente a un imaginario determinado, occidental y colonial, a herramientas tecnocrácticas, y a unas prácticas depredadoras de la Naturalezaque nos han llevado a los límites del planeta. A pesar de la importancia de los procesos de cambio encaminados en América Latina, estos no han logrado salir de la vieja matriz desarrollista y extractivista.

Es necesario más que nunca construir alternativas que salgan del patrón impuesto al Sur global en la división del trabajo que establece el mercado mundial, regido por lógicas neoliberales. Alternativas económicas pero también políticas e institucionales, para superar las contingencias inscritas en el Estado patriarcal, colonial y clasista. En la región andina, conceptos como el buen vivir o vivir bien, el Estado Plurinacional y los derechos de la Naturaleza, abren horizontes para este debate urgente.

En esta publicación del Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo, exploramos algunos de estos temas, así como las consecuencias de políticas extractivas, la incidencia de los movimientos sociales frente a éstas, y las posibles transciones más allá del desarrollo.

Descargar completo Más allá del desarrollo

Fuente: Fundación Rosa Luxemburgo – Diciembre 2011

Inversiones chinas en Argentina: claves del nuevo escenario energético

Por OPSur

El año pasado China fue el mayor inversor extranjero en el país, principalmente, mediante compras y fusiones con grupos locales del sector hidrocarburífero.

Numerosos analistas internacionales dan por finalizado el mundo unipolar comandado por Estados Unidos –el “sheriff solitario”, como lo denominara el intelectual conservador estadounidense Samuel Huntington-, a partir de la emergencia y consolidación del grupo BRIC, integrado por Brasil, Rusia, India y China, que liderará en los próximos años el crecimiento económico mundial. En este grupo se destaca particularmente el gigante asiático y ex-comunista, la República Popular China.

“Tasas chinas” es sinónimo de un ritmo de crecimiento económico vertiginoso: desde el año 2000 su Producto Bruto Interno aumenta en un promedio de 10% anual y se proyecta que siga este curso para los años venideros, superando a EEUU en 2016. Mundialmente el país se ha coronado, al cabo de pocos años, como el mayor exportador, la segunda economía y el segundo productor manufacturero. Estos drásticos cambios en su estructura interna redundan, lógicamente, en su consumo energético, que aumentó un 400% entre 1980 y 2008. Estos ritmos de crecimiento y consumo energético orientan al gigante asiático a asegurar su provisión de recursos en el globo. En los últimos años, sus empresas han avanzado fuertemente en compras y fusiones de compañías petroleras, mineras y agroindustriales, entre otras.

La provisión de energía que garantiza a China su creciente importancia mundial ha tenido repercusiones en nuestro país. Por un lado la unión entre Bridas y China National Offshore Oil Company (CNOOC), que actualmente controlan la segunda petrolera más importante en territorio nacional, Pan American Energy; y, por otro, la venta de Occidental Argentina -subsidiaria de la norteamericana Oxy- a China Petrochemichal Corporation (Sinopec Group). Ambas, con fuerte presencia en la cuenca del Golfo San Jorge, hacen prever inversiones sustanciales en el sector, corriendo la frontera petrolera hacia el mar.

Leer completa: Inversiones chinas en Argentina, claves del nuevo escenario energético.

Fuente: Observatorio Petrolero Sur – 16/06/2011