La mirada del jaguar. Introducción al perspectivismo amerindio

Viveiros de CastroEntrevista a Eduardo Viveiros de Castro

veía aquel aspecto político de la vida indígena, un aspecto fundamentalmente rebelde, insurrecto, vis-à-vis con el estado. Esa incapacidad de totalizar. Lo que suelen denominar como “primitivo”, es justamente esa imposibilidad que ella se ofrece a sí misma de transformarse en totalidad. Esa dificultad de totalización, que es intrínseca a estas sociedades, yo la considero su secreto más profundo.”

la izquierda clásica es completamente alérgica a la diferencia. La izquierda que quiere al estado, en los dos sentidos de la palabra querer, en el sentido que quiere tomar el poder y que considera que el poder es bueno, tiene una dificultad congénita para pensar la diferencia. Toda diferencia que no sea reductible a la gran diferencia es vista como obstáculo, como algo que tiene que ser superado, como algo que es falso, que es secundario, que es superficial.”

Fue mi involucramiento con esa izquierda existencial, llamémosla así, lo que me hizo percibir que hay algo además de la lucha de clases en el mundo político, otras luchas y otras diferencias que no eran reductibles a la lucha de clases: diferencias de género, opción sexual, étnicas, inasimilables al binarismo macizo de la oposición burguesía/proletariado y al esquematismo de la teoría revolucionaria que existía en aquella época. (…)”

 

Leer completa La mirada el jaguar

Fuente: Ediciones Tinta Limón

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Las PASO 2013 y balance de la era K. Una lectura desde el ecologismo popular

dekadauyo

Por Horacio Machado Aráoz

(Colectivo Sumaj Kawsay – Universidad Nacional de Catamarca)
No nos confundimos. (Y pedimos) no nos confundamos. No hay nada que festejar; aunque tampoco demasiado que lamentar… Digo, no hay ninguna novedad que agreguen los resultados de las recientes elecciones PASO a los motivos (históricos, estructurales y coyunturales) de nuestros lamentos…
El modo como se ha planteado la derrota del kirchnerismo en las PASO no abre ningún motivo de alegría o expectativas positivas de cara al futuro, por más prudentes o moderadas que aquellas fueran. El panorama político del país –y que se ha venido gestando desde los últimos años- se presenta bastante más sombrío todavía hacia adelante, considerado, claro, desde las aspiraciones emancipatorias populares… Pues, en efecto, el massismo no es “más de lo mismo”… Es todavía peor que eso. Pero eso no es una ‘novedad’: las alternativas de ‘recambio por derecha’ (-extrema en este caso, para no ser injustamente generoso con el oficialismo)’, no son una fatalidad, sino el resultado previsible de un proceso político del que el kirchnerismo es un protagonista clave y con lo que, por tanto, ‘tiene algo (o bastante) que ver’, aunque, por cierto, no es el único responsable…(…)

Desmantelando recursos y herramientas sociopolíticas, culturales, económicas, epistémicas y jurídicas, ha terminado malversando ese capital político transformador de las rebeliones originarias del ciclo; lejos de potenciar alternativas poscapitalistas y poscoloniales, el kirchnerismo ha optado por la vieja vía del populismo neodesarrollista, pero esta vez, con su peor cara: no la del autonomismo periférico que ensaya una transformación industrialista de su matriz productiva y una mayor cohesión interna, con la reducción de las enormes e históricas asimetrías socioterritoriales y sectoriales; sino la de seguir los vientos del mercado mundial, apenas captando parte de las rentas extraordinarias generadas en la súper-explotación de la naturaleza para ensayar esquemas difusos y precarios de ‘redistribución’ del ingreso…

La ‘década ganada’ ha sido la de la mega-sojización, que intensificó la degradación de suelos y la exportación de agua y nutrientes; la de los desmontes a gran escala y el despojo en masa de comunidades originarias, campesinas y rurales; la de la inédita expansión de la minería transnacional a gran escala, es decir, el inicio del dinamitado de glaciares y la intoxicación de las cabeceras de las cuencas hídricas cordilleranas; en fin, la de la irresponsable dilapidación de las reservas hidrocarburíferas del país, cuyos costos estamos hoy evidenciando y que ponen en vilo a todo el aparato productivo del país. (…)

Modelo de ‘desarrollo con inclusión social’, ensayado por el oficialismo –y mayoritariamente apoyado por nuestra sociedad, hay que decirlo-; donde ‘desarrollo’ significa crecimiento impulsado por la entrega sacrificial del territorio y los bienes comunes, e ‘inclusión social’, remite a asimilación – resignación – participación (imperfecta, precaria, desigual) en la fiesta consumista que propone el capital, en su cara más ‘seductora’, que provoca estragos en las energías revolucionarias y opera como una gran planta de fabricación de subjetividades capitalistas; de colonización de los cuerpos en sus esferas más íntimas y complejas, la de los deseos, las emociones y los sentimientos…

Ante este panorama, desde una minúscula fracción de los movimientos del ecologismo popular de Nuestra América, pensamos y sentimos que el desarrollo es el nombre de la colonialidad. Que la crisis que atravesamos no es apenas una crisis económica, ni financiera, ni política; es una profunda crisis civilizatoria. Por eso, no queremos ni creemos en el “desarrollo” y menos aún en la “inclusión social”… Pues se trata justamente de resignarnos y asimilarnos a los parámetros y modos de ‘vida’ de una civilización enferma. Por eso, tanto el concepto de “inclusión social” como el de “redistribución del ingreso” son conceptos obsoletos; históricamente perimidos, al menos, como consignas políticas útiles para abrir caminos emancipatorios. Por eso hablamos de Buen Vivir.

Buen Vivir, no es asimilable ni equiparable a ‘desarrollo’; más bien, todo lo contrario. Buen Vivir significa reapropiar-nos colectivamente del trabajo, de sus medios y sus frutos; reapropiarnos políticamente de los procesos productivos y de los medios fundamentales de vida; re-crear la comunidad de vida como condición para producir históricamente la nueva era de la libertad…

Y claro, siempre teniendo presente que “la libertad, en este terreno, sólo puede consistir en que el hombre socializado, los productores libremente asociados, regulen racionalmente su intercambio de materias con la naturaleza, lo pongan bajo su control común en vez de dejarse dominar por él como por un poder ciego, y lo lleven a cabo con el menor gasto posible de energías y en las condiciones más adecuadas y más dignas de su naturaleza humana” (Karl Marx, El Capital, 1867).
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Fuente: Herramienta Web – Agosto de 2013

Alternativas al Capitalismo – Colonialismo del Siglo XXI

??????????????Por Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo

 

El aparato mediático privado y los discursos oficialistas coinciden en este punto: son excelentes voceros del viejo credo de Margaret Thatcher: There is no alternative. No hay alternativa al extractivismo, no hay alternativa a la modernización bajo parámetros occidentales, no hay alternativa a la democracia representativa que se limita a lo electoral, no hay alternativa al formato actual de globalización con su derroche insensato de energía y recursos, ni a las guerras por materias primas. O si es que hubiera alternativa, se nos hace creer que es o un modelo anglosajón neoliberal o un capitalismo autoritario como China, con algunos elementos neokeynesianos, quizás. Nos enfrentamos a un cartel de opinión sumamente poderoso, cuya hegemonía está, sin duda, más que afirmada. Y lo más perverso es que el discurso dominante nos vende sus actos como acciones para “erradicar a la pobreza”, mientras producen, sistemáticamente, nueva pobreza: pobreza por desplazamiento; pobreza por desposesión; pobreza por migración forzada; pobreza por contaminación ambiental y secuelas en la salud; pobreza porque personas que antes se abastecían, aunque modestamente, con su pedazo de tierra, ahora pasan a depender de las prestaciones concedidas por el Estado, al menos mientras dure la bonanza de los precios de las materias primas. No solamente se les despoja de la tierra, sino de su independencia y dignidad, de su capacidad de decisión, de su contexto social y político. Después, esta gente será simplemente pobre, y más pobre que antes.

Lo que se nos ofrece es participar de una narrativa colonizadora, modernizadora, homogenizadora, invisibilizadora de lo diferente. Se nos promete un futuro como clientes –del mercado y, al mismo tiempo, del gobierno de turno, por lo general– sin demasiada capacidad de decisión; pero eso sí, rodeados de pantallas parpadeantes –televisores, tablets, celulares– que nos permiten pasar el tiempo de forma entretenida, sin enterarnos tanto de lo que sucede alrededor. Mucha gente, sin duda, está contenta con estas nuevas posibilidades de consumo, con formar parte finalmente de un mundo del que históricamente era excluida, y nunca ha considerado que esto pudiera conllevar un problema para sus hijos y nietos. Lo que perdemos, muchas veces es menos palpable que lo que compramos, pero no menos importante.

Pensamos que es fundamental replantear, más allá de los indicadores usuales, qué es lo que entendemos por pobreza; y qué, por riqueza. Reformular cómo queremos vivir; enfrentar la centralidad del consumo; revalorar las relaciones sociales, la convivencia, el espacio público, lo espiritual, nuestros bienes comunes, nuestra capacidad de tomar decisiones informadas y de controlar los territorios en los que vivimos. Revalorar la Naturaleza, cuya existencia es una condición necesaria para la nuestra, por más que esto no se perciba en el día a día de la ciudad.

¿Cómo queremos vivir entonces? ¿A qué queremos conceder valor? Es el gran mérito de los debates sobre el Buen Vivir haber replanteado esta pregunta.
Fuente: Fundación Rosa Luxemburgo / Ediciones Abya Yala – julio 2013
Descargar completo Alternativas al capitalismo – colonialismo del siglo XXI

Bicentenarios (otros), transiciones y resistencias

bicentenariosotrosNorma Giarraca (compiladora)

 

Prefacio

por Walter Mignolo

Las respuestas a los bicentenarios de las “independencias” hispanoamericanas son paralelas y complementarias a las respuestas al sesquicentenario del “descubrimiento” de América. El último cuarto del siglo XX y la primera década del siglo XXI son testigos del surgimiento de una sociedad política global que, contrario a la sociedad civil, no asiste callada a los festejos y celebraciones de los beneficiarios del descubrimiento y de las independencias, sino que se levanta en letras para acallar las armas.

La toma de conciencia de que el descubrimiento encubre la humanidad de quienes fueron descubiertos y que las independencias de España resultaron en colonialismos internos y en la dependencia intelectual de Francia y económica de Inglaterra, no es sólo ya ocasión de denuncia, sino de análisis de la doble cara de los momentos históricos fundacionales cuyo sentido fue controlado, hasta estas últimas décadas, por quienes lo hacen no sólo desde la autoridad política y la política económica sino sobre todo mediante la política del saber.

En este libro nos encontramos con variadas muestras de las batallas epistémicas de nuestra época. Mientras que el volumen fija su atención en los bicentenarios, es parte de procesos globales en los cuales el saber y el conocimiento ya no pueden ser controlados por la autoridad política y la económica (fuimos testigos recientemente de la insurgencia egipcia). Nos encontramos además y fundamentalmente, con formas de análisis y de argumentación, a la vez que categorías de pensamiento no ya subsidiarios del saber hegemónico de derecha y de izquierda, sino de procesos que retoman y continúan los reclamos intelectuales surgidos durante la guerra fría,
desde el Caribe inglés a Irán, desde la Conferencia de Bandung hasta las teoría de la dependencia y la teología de la liberación en América del Sur: pensamiento independiente y de liberación descolonial.

En aquel momento, descolonización era entendida como liberación política y económica del capitalismo occidental y del comunismo soviético. Hoy, entendemos descolonización como procesos de liberación epistémica, de desacople de los saberes no solamente fosilizados sino además al servicio de regulaciones estatales y corporativas así como de los medios de comunicación y una escolaridad que le sirve de instrumentos de reproducción.

Hoy “independencia” significa pensamiento independiente y liberación descolonial. (…)

Mayo de 2011

Indice

Prefacio – Walter Mignolo
Prólogo – Norma Giarraca

I. REFLEXIONES SOBRE LOS BICENTENARIOS
> Principio Potosí. El arte como refl ejo de la acumulación por despojo
Gabriela Massuh
> El vuelco de la razón: sobre las revoluciones, independencias y rebeliones de fines del XVIII y principios del XIX
Walter Mignolo
> Abya Yala, el descubrimiento de América
Carlos Walter Porto-Gonçalves
(Traducción Javier Lorca y Jorge Montenegro)
> Regreso del futuro
Gustavo Esteva
> Elogio de la dispersión
Raúl Zibechi
> Las emociones del Bicentenario. Sintomatología de la condición colonial.
Horacio Machado Aráoz
> El bicentenario: aniversario de las luchas separatistas del orden colonial de privilegios en Bolivia.
Pilar Lizárraga y Carlos Vacaflores
> Reinterpretando el Bicentenario
David Sarapura, Celeste Castro García y Gustavo D. González
> El bicentenario y los indios desvanecidos
Gustavo D. González
> El escenario educativo en el centro de las batallas descoloniales
Celeste Castro García
> El Bicentenario: miradas sobre la Argentina
Norma Giarracca
> Cuerpos en la ciudad
Javier Lorca

II. MODERNIDAD Y DESARROLLO
> Apuntes sobre el desarrollo
Miguel Teubal
> El modelo de desarrollo: conflicto social y tecnociencia.
Andrés Carrasco
> Seis fragmentos para pensar hoy la continuidad de la modernidad/colonialidad en el proyecto autoreferenciado del desarrollo
Jorge Montenegro
> Hacia un occidentalismo (auto) crítico descolonial
Julia Roth

III. LA OTRA HISTORIA: LOS TERRITORIOS EN RESISTENCIA
> De la conquista a la organización política, de la invisibilización al resurgimiento de las voces otras. El pueblo Maspuche de cara al Bicentenario en Argentina y Chile.
María Gisela Hadad.
> Perú hacia el bicentenario: Bagua 2009
Hugo Blanco
> Guerra amazónica por los bienes comunes
Raúl Zibechi
> Otra historia de los tiempos del bicentenario en la Patagonia argentina. Mapuche y poblaciones patagónicas cordilleranas en resistencias.
Elena Picasso / Adriana Milán
> “Agua Rica”. Conflicto colonial. Guerra de religiones
Horacio Machado Aráoz
> Famatina, “madre de metales”, pieza de resistencia
Claudio Garrott / Gabriela Romano
> La asignatura pendiente
Norma Fernández

 

Descargar Completo Bicentenarios (otros), transiciones y resistencias

“Pobre no es el que tiene poco, sino el que desea más y más”

Por José Mujica

 

 

Texto del discurso pronunciado en la Cumbre Río+20 (Conferencia de Naciones Unidas por el Desarrollo Sustentable) el 20 de Junio de 2012.

 

Tenemos que darnos cuenta que la crisis del agua, que la crisis de la agresión al medio ambiente no es una causa: la causa es el modelo de civilización que hemos montado. Y lo que tenemos que revisar es nuestra forma de vivir. (…) Mis compañeros trabajadores lucharon mucho por las 8 horas de trabajo y ahora están consiguiendo 6 horas. Pero el que consigue 6 horas, se consigue dos trabajos, por lo tanto, trabaja más que antes. ¿Por qué? Porque tiene que pagar una cantidad de cuotas: la motito que compró, el autito que compró, y paga cuotas y paga cuotas. Y cuando se quiere acordar, es un viejo reumático, como yo, y se le fue la vida. Y uno se hace esta pregunta: ¿ese es el destino de la vida humana?

 

Leer completo el Discurso de José Mujica en Río+20

…o verlo en http://www.youtube.com/watch?v=3cQgONgTupo

Los 6 puntos para la Ciudad Futura

Por Movimiento Giros

 

El problema no es si el glifosato contamina (aunque lo haga) el problema es compartir la utopía de Monsanto y de Cargill.

(…)

El problema no es que Clarín mienta (aunque lo haga) el problema es compartir la utopía de Clarín.

(…)

El problema no es que no hay crédito para vivienda (aunque no haya) el problema es compartir la utopía de Rosental.
(…)

Ningún proyecto de territorio, es decir de País, de Provincia o de Ciudad puede confiar de estas utopías. Mucho menos estar basada en ellas. No puede tampoco intentar siquiera amoldarse a ellas. A estas utopías, parafraseando el Che, “ni tantito nada”. ¿Por qué? Simplemente porque lo que está en juego no es solamente nuestra propia vida, sino las condiciones mismas de posibilidad de la vida.

Porque cualquier utopía necesita un espacio físico de realización. Y por eso la guerra que se desata. “Sí, las guerras ahora no se conforman con conquistar un territorio y recibir tributo de la fuerza vencida. De manera simultánea a la destrucción y el despoblamiento, se opera la reconstrucción de ese territorio y el reordenamiento de su tejido social, pero ahora con otra lógica, otro método, otros actores, otro objetivo. En suma: las guerras imponen una nueva geografía.” Dice el sub comandante marcos. Y por eso el EZLN hace lo que hace y de la manera que lo hace.

Es nuestro deber pues, y el de muchos otros, no sólo atacar estas utopías, mostrar su verdadero carácter sino construir la nuestra propia. Mostrar que es posible otro modelo. Y hacerlo aquí y ahora. En este espacio y en este tiempo.
Dicen que Cargill a la hora de pensar y diseñar sus estrategias de mercado, dónde, cómo y con qué seguir expandiéndose, utiliza un mapa físico del mundo. Es decir, un planisferio donde no existen fronteras, países o estados. Solo mares, ríos, montañas y llanuras. Y en base a eso, sin importale lo que “realmente” hay allí, inicia su avanzada. Luego verá cómo se llama esa ciudad, ese país y que tipo de gobierno opera. Es secundario. Porque si hay que desviar un rio o ensancharlo lo hace. Si hay que operar entre fronteras, se hace. Y si hay que llevar un tipo de cultivo a un lugar que nunca supo de eso, porque tiene las vías de acceso que abaraten los costos de traslado. Va e impone el cultivo. Casos sobran, y de hecho en nuestra provincia un ex gobernador puso en sus sueños la utopía de Cargill cuando dijo “el Paraná es una ruta, hay que convertirlo en una autopista”. De eso se tratan las utopías.

Es por ello que hoy, la lucha no se centra exclusivamente en el estado nacional sino que cada territorio es susceptible de ser trasformado. Para bien, o para mal. Eso depende de que utopía la transforme. Dicen que las ciudades toman la forma del desierto al que se oponen, es momento entonces de contrastar esas Utopías. Quien las tenga que las muestre. Quien quiera oir, que oiga.

Eso son los 6 puntos para la Ciudad Futura…

 

Leer completo Los 6 puntos para la ciudad futura

Fuente Movimiento Giros – 2011

La huerta orgánica en la azotea

Por INTA – ProHuerta

 

Para planificar de manera correcta una producción de verduras u hortalizas, en una terraza, balcones
o cualquier lugar que no cuente con tierra firme, considero necesario lo siguiente:

• Contar con 6 horas de luz solar como mínimo, ya que es fundamental, para el correcto
desarrollo de las plantas. Por ello si tienen paredones altos que dificulten la insolación
pertinente, es recomendable ubicar los recipientes hacia el norte, de modo de poder tener
acceso a la mayor luminosidad posible.

• En el caso de tener un espacio amplio y demasiado expuesto a los vientos, considero útil,
colocar un cercado, a modo de ejemplo, usar una media sombra como barrera, en aquel lado
de mayor incidencia, también será útil para impedir la entrada de animales cerrar todo el
predio a usar y conformar un lugar o recinto apropiado de uso único para la huerta.

 

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