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La mirada del jaguar. Introducción al perspectivismo amerindio

Viveiros de CastroEntrevista a Eduardo Viveiros de Castro

veía aquel aspecto político de la vida indígena, un aspecto fundamentalmente rebelde, insurrecto, vis-à-vis con el estado. Esa incapacidad de totalizar. Lo que suelen denominar como “primitivo”, es justamente esa imposibilidad que ella se ofrece a sí misma de transformarse en totalidad. Esa dificultad de totalización, que es intrínseca a estas sociedades, yo la considero su secreto más profundo.”

la izquierda clásica es completamente alérgica a la diferencia. La izquierda que quiere al estado, en los dos sentidos de la palabra querer, en el sentido que quiere tomar el poder y que considera que el poder es bueno, tiene una dificultad congénita para pensar la diferencia. Toda diferencia que no sea reductible a la gran diferencia es vista como obstáculo, como algo que tiene que ser superado, como algo que es falso, que es secundario, que es superficial.”

Fue mi involucramiento con esa izquierda existencial, llamémosla así, lo que me hizo percibir que hay algo además de la lucha de clases en el mundo político, otras luchas y otras diferencias que no eran reductibles a la lucha de clases: diferencias de género, opción sexual, étnicas, inasimilables al binarismo macizo de la oposición burguesía/proletariado y al esquematismo de la teoría revolucionaria que existía en aquella época. (…)”

 

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Fuente: Ediciones Tinta Limón

Las PASO 2013 y balance de la era K. Una lectura desde el ecologismo popular

dekadauyo

Por Horacio Machado Aráoz

(Colectivo Sumaj Kawsay – Universidad Nacional de Catamarca)
No nos confundimos. (Y pedimos) no nos confundamos. No hay nada que festejar; aunque tampoco demasiado que lamentar… Digo, no hay ninguna novedad que agreguen los resultados de las recientes elecciones PASO a los motivos (históricos, estructurales y coyunturales) de nuestros lamentos…
El modo como se ha planteado la derrota del kirchnerismo en las PASO no abre ningún motivo de alegría o expectativas positivas de cara al futuro, por más prudentes o moderadas que aquellas fueran. El panorama político del país –y que se ha venido gestando desde los últimos años- se presenta bastante más sombrío todavía hacia adelante, considerado, claro, desde las aspiraciones emancipatorias populares… Pues, en efecto, el massismo no es “más de lo mismo”… Es todavía peor que eso. Pero eso no es una ‘novedad’: las alternativas de ‘recambio por derecha’ (-extrema en este caso, para no ser injustamente generoso con el oficialismo)’, no son una fatalidad, sino el resultado previsible de un proceso político del que el kirchnerismo es un protagonista clave y con lo que, por tanto, ‘tiene algo (o bastante) que ver’, aunque, por cierto, no es el único responsable…(…)

Desmantelando recursos y herramientas sociopolíticas, culturales, económicas, epistémicas y jurídicas, ha terminado malversando ese capital político transformador de las rebeliones originarias del ciclo; lejos de potenciar alternativas poscapitalistas y poscoloniales, el kirchnerismo ha optado por la vieja vía del populismo neodesarrollista, pero esta vez, con su peor cara: no la del autonomismo periférico que ensaya una transformación industrialista de su matriz productiva y una mayor cohesión interna, con la reducción de las enormes e históricas asimetrías socioterritoriales y sectoriales; sino la de seguir los vientos del mercado mundial, apenas captando parte de las rentas extraordinarias generadas en la súper-explotación de la naturaleza para ensayar esquemas difusos y precarios de ‘redistribución’ del ingreso…

La ‘década ganada’ ha sido la de la mega-sojización, que intensificó la degradación de suelos y la exportación de agua y nutrientes; la de los desmontes a gran escala y el despojo en masa de comunidades originarias, campesinas y rurales; la de la inédita expansión de la minería transnacional a gran escala, es decir, el inicio del dinamitado de glaciares y la intoxicación de las cabeceras de las cuencas hídricas cordilleranas; en fin, la de la irresponsable dilapidación de las reservas hidrocarburíferas del país, cuyos costos estamos hoy evidenciando y que ponen en vilo a todo el aparato productivo del país. (…)

Modelo de ‘desarrollo con inclusión social’, ensayado por el oficialismo –y mayoritariamente apoyado por nuestra sociedad, hay que decirlo-; donde ‘desarrollo’ significa crecimiento impulsado por la entrega sacrificial del territorio y los bienes comunes, e ‘inclusión social’, remite a asimilación – resignación – participación (imperfecta, precaria, desigual) en la fiesta consumista que propone el capital, en su cara más ‘seductora’, que provoca estragos en las energías revolucionarias y opera como una gran planta de fabricación de subjetividades capitalistas; de colonización de los cuerpos en sus esferas más íntimas y complejas, la de los deseos, las emociones y los sentimientos…

Ante este panorama, desde una minúscula fracción de los movimientos del ecologismo popular de Nuestra América, pensamos y sentimos que el desarrollo es el nombre de la colonialidad. Que la crisis que atravesamos no es apenas una crisis económica, ni financiera, ni política; es una profunda crisis civilizatoria. Por eso, no queremos ni creemos en el “desarrollo” y menos aún en la “inclusión social”… Pues se trata justamente de resignarnos y asimilarnos a los parámetros y modos de ‘vida’ de una civilización enferma. Por eso, tanto el concepto de “inclusión social” como el de “redistribución del ingreso” son conceptos obsoletos; históricamente perimidos, al menos, como consignas políticas útiles para abrir caminos emancipatorios. Por eso hablamos de Buen Vivir.

Buen Vivir, no es asimilable ni equiparable a ‘desarrollo’; más bien, todo lo contrario. Buen Vivir significa reapropiar-nos colectivamente del trabajo, de sus medios y sus frutos; reapropiarnos políticamente de los procesos productivos y de los medios fundamentales de vida; re-crear la comunidad de vida como condición para producir históricamente la nueva era de la libertad…

Y claro, siempre teniendo presente que “la libertad, en este terreno, sólo puede consistir en que el hombre socializado, los productores libremente asociados, regulen racionalmente su intercambio de materias con la naturaleza, lo pongan bajo su control común en vez de dejarse dominar por él como por un poder ciego, y lo lleven a cabo con el menor gasto posible de energías y en las condiciones más adecuadas y más dignas de su naturaleza humana” (Karl Marx, El Capital, 1867).
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Fuente: Herramienta Web – Agosto de 2013

Alternativas al Capitalismo – Colonialismo del Siglo XXI

??????????????Por Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo

 

El aparato mediático privado y los discursos oficialistas coinciden en este punto: son excelentes voceros del viejo credo de Margaret Thatcher: There is no alternative. No hay alternativa al extractivismo, no hay alternativa a la modernización bajo parámetros occidentales, no hay alternativa a la democracia representativa que se limita a lo electoral, no hay alternativa al formato actual de globalización con su derroche insensato de energía y recursos, ni a las guerras por materias primas. O si es que hubiera alternativa, se nos hace creer que es o un modelo anglosajón neoliberal o un capitalismo autoritario como China, con algunos elementos neokeynesianos, quizás. Nos enfrentamos a un cartel de opinión sumamente poderoso, cuya hegemonía está, sin duda, más que afirmada. Y lo más perverso es que el discurso dominante nos vende sus actos como acciones para “erradicar a la pobreza”, mientras producen, sistemáticamente, nueva pobreza: pobreza por desplazamiento; pobreza por desposesión; pobreza por migración forzada; pobreza por contaminación ambiental y secuelas en la salud; pobreza porque personas que antes se abastecían, aunque modestamente, con su pedazo de tierra, ahora pasan a depender de las prestaciones concedidas por el Estado, al menos mientras dure la bonanza de los precios de las materias primas. No solamente se les despoja de la tierra, sino de su independencia y dignidad, de su capacidad de decisión, de su contexto social y político. Después, esta gente será simplemente pobre, y más pobre que antes.

Lo que se nos ofrece es participar de una narrativa colonizadora, modernizadora, homogenizadora, invisibilizadora de lo diferente. Se nos promete un futuro como clientes –del mercado y, al mismo tiempo, del gobierno de turno, por lo general– sin demasiada capacidad de decisión; pero eso sí, rodeados de pantallas parpadeantes –televisores, tablets, celulares– que nos permiten pasar el tiempo de forma entretenida, sin enterarnos tanto de lo que sucede alrededor. Mucha gente, sin duda, está contenta con estas nuevas posibilidades de consumo, con formar parte finalmente de un mundo del que históricamente era excluida, y nunca ha considerado que esto pudiera conllevar un problema para sus hijos y nietos. Lo que perdemos, muchas veces es menos palpable que lo que compramos, pero no menos importante.

Pensamos que es fundamental replantear, más allá de los indicadores usuales, qué es lo que entendemos por pobreza; y qué, por riqueza. Reformular cómo queremos vivir; enfrentar la centralidad del consumo; revalorar las relaciones sociales, la convivencia, el espacio público, lo espiritual, nuestros bienes comunes, nuestra capacidad de tomar decisiones informadas y de controlar los territorios en los que vivimos. Revalorar la Naturaleza, cuya existencia es una condición necesaria para la nuestra, por más que esto no se perciba en el día a día de la ciudad.

¿Cómo queremos vivir entonces? ¿A qué queremos conceder valor? Es el gran mérito de los debates sobre el Buen Vivir haber replanteado esta pregunta.
Fuente: Fundación Rosa Luxemburgo / Ediciones Abya Yala – julio 2013
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Bicentenarios (otros), transiciones y resistencias

bicentenariosotrosNorma Giarraca (compiladora)

 

Prefacio

por Walter Mignolo

Las respuestas a los bicentenarios de las “independencias” hispanoamericanas son paralelas y complementarias a las respuestas al sesquicentenario del “descubrimiento” de América. El último cuarto del siglo XX y la primera década del siglo XXI son testigos del surgimiento de una sociedad política global que, contrario a la sociedad civil, no asiste callada a los festejos y celebraciones de los beneficiarios del descubrimiento y de las independencias, sino que se levanta en letras para acallar las armas.

La toma de conciencia de que el descubrimiento encubre la humanidad de quienes fueron descubiertos y que las independencias de España resultaron en colonialismos internos y en la dependencia intelectual de Francia y económica de Inglaterra, no es sólo ya ocasión de denuncia, sino de análisis de la doble cara de los momentos históricos fundacionales cuyo sentido fue controlado, hasta estas últimas décadas, por quienes lo hacen no sólo desde la autoridad política y la política económica sino sobre todo mediante la política del saber.

En este libro nos encontramos con variadas muestras de las batallas epistémicas de nuestra época. Mientras que el volumen fija su atención en los bicentenarios, es parte de procesos globales en los cuales el saber y el conocimiento ya no pueden ser controlados por la autoridad política y la económica (fuimos testigos recientemente de la insurgencia egipcia). Nos encontramos además y fundamentalmente, con formas de análisis y de argumentación, a la vez que categorías de pensamiento no ya subsidiarios del saber hegemónico de derecha y de izquierda, sino de procesos que retoman y continúan los reclamos intelectuales surgidos durante la guerra fría,
desde el Caribe inglés a Irán, desde la Conferencia de Bandung hasta las teoría de la dependencia y la teología de la liberación en América del Sur: pensamiento independiente y de liberación descolonial.

En aquel momento, descolonización era entendida como liberación política y económica del capitalismo occidental y del comunismo soviético. Hoy, entendemos descolonización como procesos de liberación epistémica, de desacople de los saberes no solamente fosilizados sino además al servicio de regulaciones estatales y corporativas así como de los medios de comunicación y una escolaridad que le sirve de instrumentos de reproducción.

Hoy “independencia” significa pensamiento independiente y liberación descolonial. (…)

Mayo de 2011

Indice

Prefacio – Walter Mignolo
Prólogo – Norma Giarraca

I. REFLEXIONES SOBRE LOS BICENTENARIOS
> Principio Potosí. El arte como refl ejo de la acumulación por despojo
Gabriela Massuh
> El vuelco de la razón: sobre las revoluciones, independencias y rebeliones de fines del XVIII y principios del XIX
Walter Mignolo
> Abya Yala, el descubrimiento de América
Carlos Walter Porto-Gonçalves
(Traducción Javier Lorca y Jorge Montenegro)
> Regreso del futuro
Gustavo Esteva
> Elogio de la dispersión
Raúl Zibechi
> Las emociones del Bicentenario. Sintomatología de la condición colonial.
Horacio Machado Aráoz
> El bicentenario: aniversario de las luchas separatistas del orden colonial de privilegios en Bolivia.
Pilar Lizárraga y Carlos Vacaflores
> Reinterpretando el Bicentenario
David Sarapura, Celeste Castro García y Gustavo D. González
> El bicentenario y los indios desvanecidos
Gustavo D. González
> El escenario educativo en el centro de las batallas descoloniales
Celeste Castro García
> El Bicentenario: miradas sobre la Argentina
Norma Giarracca
> Cuerpos en la ciudad
Javier Lorca

II. MODERNIDAD Y DESARROLLO
> Apuntes sobre el desarrollo
Miguel Teubal
> El modelo de desarrollo: conflicto social y tecnociencia.
Andrés Carrasco
> Seis fragmentos para pensar hoy la continuidad de la modernidad/colonialidad en el proyecto autoreferenciado del desarrollo
Jorge Montenegro
> Hacia un occidentalismo (auto) crítico descolonial
Julia Roth

III. LA OTRA HISTORIA: LOS TERRITORIOS EN RESISTENCIA
> De la conquista a la organización política, de la invisibilización al resurgimiento de las voces otras. El pueblo Maspuche de cara al Bicentenario en Argentina y Chile.
María Gisela Hadad.
> Perú hacia el bicentenario: Bagua 2009
Hugo Blanco
> Guerra amazónica por los bienes comunes
Raúl Zibechi
> Otra historia de los tiempos del bicentenario en la Patagonia argentina. Mapuche y poblaciones patagónicas cordilleranas en resistencias.
Elena Picasso / Adriana Milán
> “Agua Rica”. Conflicto colonial. Guerra de religiones
Horacio Machado Aráoz
> Famatina, “madre de metales”, pieza de resistencia
Claudio Garrott / Gabriela Romano
> La asignatura pendiente
Norma Fernández

 

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“Pobre no es el que tiene poco, sino el que desea más y más”

Por José Mujica

 

 

Texto del discurso pronunciado en la Cumbre Río+20 (Conferencia de Naciones Unidas por el Desarrollo Sustentable) el 20 de Junio de 2012.

 

Tenemos que darnos cuenta que la crisis del agua, que la crisis de la agresión al medio ambiente no es una causa: la causa es el modelo de civilización que hemos montado. Y lo que tenemos que revisar es nuestra forma de vivir. (…) Mis compañeros trabajadores lucharon mucho por las 8 horas de trabajo y ahora están consiguiendo 6 horas. Pero el que consigue 6 horas, se consigue dos trabajos, por lo tanto, trabaja más que antes. ¿Por qué? Porque tiene que pagar una cantidad de cuotas: la motito que compró, el autito que compró, y paga cuotas y paga cuotas. Y cuando se quiere acordar, es un viejo reumático, como yo, y se le fue la vida. Y uno se hace esta pregunta: ¿ese es el destino de la vida humana?

 

Leer completo el Discurso de José Mujica en Río+20

…o verlo en http://www.youtube.com/watch?v=3cQgONgTupo

Los 6 puntos para la Ciudad Futura

Por Movimiento Giros

 

El problema no es si el glifosato contamina (aunque lo haga) el problema es compartir la utopía de Monsanto y de Cargill.

(…)

El problema no es que Clarín mienta (aunque lo haga) el problema es compartir la utopía de Clarín.

(…)

El problema no es que no hay crédito para vivienda (aunque no haya) el problema es compartir la utopía de Rosental.
(…)

Ningún proyecto de territorio, es decir de País, de Provincia o de Ciudad puede confiar de estas utopías. Mucho menos estar basada en ellas. No puede tampoco intentar siquiera amoldarse a ellas. A estas utopías, parafraseando el Che, “ni tantito nada”. ¿Por qué? Simplemente porque lo que está en juego no es solamente nuestra propia vida, sino las condiciones mismas de posibilidad de la vida.

Porque cualquier utopía necesita un espacio físico de realización. Y por eso la guerra que se desata. “Sí, las guerras ahora no se conforman con conquistar un territorio y recibir tributo de la fuerza vencida. De manera simultánea a la destrucción y el despoblamiento, se opera la reconstrucción de ese territorio y el reordenamiento de su tejido social, pero ahora con otra lógica, otro método, otros actores, otro objetivo. En suma: las guerras imponen una nueva geografía.” Dice el sub comandante marcos. Y por eso el EZLN hace lo que hace y de la manera que lo hace.

Es nuestro deber pues, y el de muchos otros, no sólo atacar estas utopías, mostrar su verdadero carácter sino construir la nuestra propia. Mostrar que es posible otro modelo. Y hacerlo aquí y ahora. En este espacio y en este tiempo.
Dicen que Cargill a la hora de pensar y diseñar sus estrategias de mercado, dónde, cómo y con qué seguir expandiéndose, utiliza un mapa físico del mundo. Es decir, un planisferio donde no existen fronteras, países o estados. Solo mares, ríos, montañas y llanuras. Y en base a eso, sin importale lo que “realmente” hay allí, inicia su avanzada. Luego verá cómo se llama esa ciudad, ese país y que tipo de gobierno opera. Es secundario. Porque si hay que desviar un rio o ensancharlo lo hace. Si hay que operar entre fronteras, se hace. Y si hay que llevar un tipo de cultivo a un lugar que nunca supo de eso, porque tiene las vías de acceso que abaraten los costos de traslado. Va e impone el cultivo. Casos sobran, y de hecho en nuestra provincia un ex gobernador puso en sus sueños la utopía de Cargill cuando dijo “el Paraná es una ruta, hay que convertirlo en una autopista”. De eso se tratan las utopías.

Es por ello que hoy, la lucha no se centra exclusivamente en el estado nacional sino que cada territorio es susceptible de ser trasformado. Para bien, o para mal. Eso depende de que utopía la transforme. Dicen que las ciudades toman la forma del desierto al que se oponen, es momento entonces de contrastar esas Utopías. Quien las tenga que las muestre. Quien quiera oir, que oiga.

Eso son los 6 puntos para la Ciudad Futura…

 

Leer completo Los 6 puntos para la ciudad futura

Fuente Movimiento Giros – 2011

La huerta orgánica en la azotea

Por INTA – ProHuerta

 

Para planificar de manera correcta una producción de verduras u hortalizas, en una terraza, balcones
o cualquier lugar que no cuente con tierra firme, considero necesario lo siguiente:

• Contar con 6 horas de luz solar como mínimo, ya que es fundamental, para el correcto
desarrollo de las plantas. Por ello si tienen paredones altos que dificulten la insolación
pertinente, es recomendable ubicar los recipientes hacia el norte, de modo de poder tener
acceso a la mayor luminosidad posible.

• En el caso de tener un espacio amplio y demasiado expuesto a los vientos, considero útil,
colocar un cercado, a modo de ejemplo, usar una media sombra como barrera, en aquel lado
de mayor incidencia, también será útil para impedir la entrada de animales cerrar todo el
predio a usar y conformar un lugar o recinto apropiado de uso único para la huerta.

 

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La Huerta Orgánica


Por ProHuerta/INTA

El material aquí presentado forma parte de los recursos didácticos que emplea el programa Pro Huerta y ha sido elaborado en el marco de dicha iniciativa, que ejecuta el INTA y el Ministerio de Desarrollo Social.

1- Introducción

4- ¿Cómo mejorar nuestra alimentación?

– ¿Qué significa ser una persona sana?

– Una alimentación saludable

– ¿Qué nos aportan los productos de la huerta?

– Distintas necesidades según la edades?

– Para que nuestros alimentos sean seguros

13- La Huerta Orgánica

– ¿Por qué una huerta orgánica?

– Fundamentos de la heurta orgánica

– Diseño de la huerta

– La huerta orgánica intensiva. Preparación del cantero

– La Siembra

– Calendario de siembra de especies

– La Chacra

– Prácticas fundamentales de la huerta orgánica

– Abono compuesto

– Asociaciones

– Rotaciones

– Cuidados y mantenimiento de la huerta orgánica

– Producción propia de semillas

47- De la huerta a la mesa

– Conceptos generales de cosecha

– Modos de presentación

53- Recetario

62- Bibliografía

 

Descargar completo La Huerta Organica – ProHuerta

Zonas de Sacrificio. Impactos de la industria hidrocarbirífera en Salta y Norpatagonia

Por Observatorio Petrolero Sur

 

Palabras preliminares

Cuando este libro abandone la imprenta y comience a circular en actividades, espacios de debate, o, simplemente, de mano en mano, el Observatorio Petrolero Sur (OPSur) habrá cumplido sus primeros cuatro años de existencia. Para nosotros, el aniversario contará con una franca ambivalencia. Por un lado, marcará la consolidación del trabajo y la organización que iniciáramos a mediados de 2008, luego de un recorrido por diversas localidades y parajes de las provincias de Neuquén y Río Negro, difundiendo dos proyectos que sentaron las bases para la creación de este espacio: el documental Patagonia petrolera, la frontera movediza y el cuadernillo Patagonia petrolera, el desierto permanente -que incluimos en la segunda parte de este libro. Por el otro, el crecimiento de OPSur se vio forzado por el inédito proceso de expansión de la frontera hidrocarburífera a escala nacional, que empezamos a observar durante el viaje a Norpatagonia, y, en particular, a partir del proyecto de exploración de hidrocarburos en la cuenca del Ñirihuau. Aquí está la paradoja del aniversario.

La necesidad de documentar y dar difusión a los diversos perjuicios y conflictos socioambientales que acarrea la instalación y el desarrollo de la industria -sobre todo en aquellas regiones que cuentan con escasos o nulos antecedentes en la materia, y en las que las explotaciones de petróleo y gas deberán convivir con otras producciones locales y matrices civilizatorias alternativas-, nos conminó a analizar la situación de otras regiones, como las provincias de Chaco y Entre Ríos, y, con mayor profundidad, las zonas orientales de Jujuy y Salta. Durante los meses de agosto y septiembre de 2010 visitamos esa porción de NOA, conocimos a su gente, sus comunidades, organizaciones; comprendimos otras dimensiones del territorio que ya es intervenido por esta industria extractiva o está a punto de serlo. Vivimos sus necesidades y pesares, también sus luchas y anhelos. En definitiva, sus proyectos para construir un futuro diferente.

Zonas de sacrificio no es un trabajo “cerrado”. No es una ni varias historias concluidas, sino que está en permanente elaboración y el final es incierto, depende de la correlación de fuerzas para torcer el rumbo de esta matriz extractivista que se cierne en buena parte de la geografía del país y de la región. Tampoco es un trabajo “cerrado” en términos de producción, ya que hay voces que no están presentes: en algunos casos porque no pudimos llegar a ellas, en otros porque no supimos de su existencia, en otros, porque elegimos no llegar a ellas. Por esto último podrán decirnos que es un trabajo sesgado, porque no buscamos la visión de las empresas y de las autoridades públicas. Aclaramos entonces que nuestro objetivo fue conocer de “primera mano” el cotidiano de la gente que vive en un territorio cuya suerte se pretende decidir a cientos o miles de kilómetros de distancia, sin preguntarle siquiera qué piensa. Estas páginas reúnen un conjunto de crónicas y testimonios, escritos y modelados al calor de la urgencia por salir a la calle, al campo, a la ruta, para hacerse escuchar.

Al final del libro decidimos incluir como epílogo un apartado dedicado a la noción indígena de “buen vivir”, que, con bastante fuerza en Ecuador, Bolivia y Perú, ha estimulado un fructífero debate en torno a la necesidad de reformular la idea que tenemos del “desarrollo” a partir de nuevas relaciones al interior de la sociedad, y entre ésta y la naturaleza, y en el cual la cuestión energética cobra enorme centralidad.

Nuestro trabajo siempre tuvo como premisa la idea de generar movimiento, contribuyendo a una articulación creciente de múltiples sujetos y organizaciones sociales, que sea capaz de superar el grito de “¡No!” que se inscribe en la génesis de toda resistencia, y de dar lugar a un momento propositivo, que alumbre la existencia de alternativas. Por esta razón, esperamos que la noción del “buen vivir” sirva como puntapié inicial de una nueva construcción colectiva, que, parafraseando al revolucionario peruano José Carlos Mariátegui, no sea calco ni copia, sino creación heroica.

Observatorio Petrolero Sur
Diciembre de 2011

 

Descargar versión digital de Zonas de Sacrificio

Fuente: OpSur – Diciembre 2011

Economía verde: la conciencia máxima del capitalismo

Entrevista a Boaventura de Sousa Santos

Por Osvaldo León

 

Economía verde o capitalismo verde es transformar la crisis ecológica y ambiental en un recurso de acumulación, creando además de los mercados de carbono, todos los servicios ambientales que son una rama nueva de industrialización, y busca hacerlo de una manera que parezca sustentable. La economía verde es el seguimiento natural de las teorías del desarrollo sustentable.

Sin embargo, nosotros hemos llegado a la conclusión, hace mucho tiempo, que el desarrollo como lo entienden no es sostenible o sustentable, y la sustentabilidad exige no un desarrollo alternativo sino más bien una alternativa al desarrollo, otras formas de ver. Esas alternativas pasan por otras concepciones que no son las concepciones capitalistas.

(…) ¿cuál es el margen de maniobra para avanzar en la formulación de alternativas en el marco de Río+20, tanto en los espacios de sociedad civil como los oficiales?

El margen de maniobra no es muy grande, se ha reducido con la crisis financiera. Pienso que la crisis financiera está siendo producida para reducir ese margen de maniobra que es el otro lado de la misma cosa que hablamos antes, disciplinamiento de los pueblos y los Estados.

Yo pienso que todavía lo que hoy es nuevo y no se puede perder, es que hay las energías nuevas, que ocurren tanto a nivel económico como ideológico. Tenemos hoy conceptos, ideas que no teníamos hace 10 años y que no se pueden desperdiciar como el concepto del Buen Vivir, el concepto del Sumak Kawsay, el concepto de Pachamama, de derechos de la naturaleza, también la legalización de tierras comunales originarias, sobre todo en Bolivia, algunas en Brasil y otros países. La idea de que la propiedad no es solamente la propiedad estatal o individual capitalista sino también otras formas de propiedad es una novedad grande que está en las constituciones de Bolivia y Ecuador, o sea la propiedad comunal, propiedad privada, propiedad asociativa, propiedad cooperativa, y todas estas formas de propiedad hay que tratar de protegerlas en la práctica. En Bolivia está la idea de que tenemos tres formas de democracia, la representativa, la participativa y la comunitaria, que tienen sus propias lógicas y se deben coordinar.

Tenemos instrumentos nuevos para un combate ideológico.

 

Leer completala Entrevista a Boaventura de Sousa Santos

Fuente Alai (América Latina en Movimiento) – Septiembre/Octubre de 2011

“No podemos pensar en salvar el planeta si no pensamos la emancipación social”

Entrevista a Ulrich Brand

 

Por Verónica Gago y Diego Sztulwark

 

–Usted habla desde una perspectiva de la ecología política. ¿Qué implica?

–La economía neoclásica supone que la sociedad se aprovecha de la naturaleza y la tecnología resuelve los problemas y los límites que van apareciendo. Para la economía ecológica los límites sí son un problema y se concentra allí. La ecología política, que es mi punto de vista a partir dela Escuelade Frankfurt, va un paso más allá: sostiene que la reproducción material de las sociedades es un proceso de dominación de la naturaleza en el mismo sentido que las relaciones de dominación que estructuran la sociedad. No podemos pensar en salvar el planeta si no pensamos la emancipación social. Me niego a tomar los límites del planeta como punto de partida.

–¿Entonces…?

–El punto de partida es la dominación social, la cual por supuesto implica un modo de dominación de la naturaleza. Y esto lleva a la pregunta bien concreta de cómo nos reproducimos en el contexto de la movilidad, de las ciudades, de las viviendas, del campo, de la sexualidad, de la comunicación, de lo que comemos. Acá hay un campo de formas de reproducirse materialmente que no son parte del mercado capitalista. La pregunta entonces cambia: ¿cuáles serían las formas emancipatorias de tratar con la naturaleza cambiando los modos de vivir en la ciudad, de moverse, de construir vivienda, de producir, etc.? (…)

–¿Por qué tiene tanta repercusión el concepto del “buen vivir”?

–Porque implica tomar en serio que hay otras formas de reproducción social, material y espiritual, que no son capitalistas. Lo cual abre un espacio para repensar, a la altura de la modernidad, eso que llamamos buen vivir. Tomando por supuesto en serio los avances tecnológicos, las nuevas experiencias, las redes internacionales, etc. El riesgo es petrificar el buen vivir como algo indígena, puramente autóctono.

 

Leer completa la entrevista a Ulrich Brand

Fuente Diario Página 12 – 23/04/2012

Estado compensador y nuevos extractivismos

Las ambivalencias del progresismo latinoamericano

Por Eduardo Gudynas

(…) el Estado progresista busca lograr delicados equilibrios entre sus concesiones al capital y la necesidad de regularlo, entre alentar el extractivis­mo y amortiguar sus impactos sociales, y así sucesivamente. Se conforma lo que podría llamarse un «Estado compensador», cuyo elemento clave son los equilibrios, para los que se utilizan varios ins­trumentos, entre los que se destacan las compensaciones económicas.
El extractivismo y el Estado compensatorio necesariamente implican que el progresismo acepta el
capitalismo y que considera que sus impactos ne­gativos pueden ser rectificados o amortiguados. La pretensión de una com­pensación posible se hace funcional a ese capitalismo, y las opciones de transformaciones sustanciales quedan acotadas o bien se ensayan en terre­nos que no ponen en riesgo ni los procesos de acumulación ni la inserción global. Existen diferentes posturas en ese marco, ya que mientras el gobier­no de Chávez exhibe una retórica anticapitalista y explora alternativas en la producción y la integración regional, sigue dependiente de un estilo prima­rizado y globalizado. En cambio, los gobiernos de Lula o Mujica han dejado muy en claro que su campo de acción está dentro del capitalismo y que solo se puede discutir cómo se redistribuyen los excedentes que capta el Estado.


Por lo tanto, la imagen que se defiende es la de un capitalismo benévolo. Se reconocen sus imperfecciones y se sostiene que el Estado las podrá reducir, amortiguar o compensar. Pero esto reduce el campo de la justicia y las opciones de crear un Estado de Bienestar universa­lista. La compensación progresista por momentos se asemeja más a la caridad y la beneficencia que a una verdadera política social. (…)

No cabe duda de que los gobiernos progresistas sudamericanos han generado cambios sustanciales. Detuvieron la ola neoliberal, recuperaron el Estado y se han mantenido en un marco democrático. Han permitido recobrar protago­nismo político a sectores marginados, mejoraron las condiciones de vida de millones de personas y buscan encauzar una integración regional.

Pero también es cierto que el enorme protagonismo que han ido tomando el extractivismo y las medidas de compensación monetaria están encon­trando sus límites, y las capacidades que tienen de legitimación política y apaciguamiento social son ahora más limitadas. En varios casos esto se debe a los agudos impactos del extractivismo: esos efectos alcanzan tal envergadura que ya no existen compensaciones económicas aceptables para las comunidades locales. O bien, esos impactos afectan dimensiones no mercantiles que las poblaciones locales consideran innegociables. El ex­tractivismo está chocando contra lími­tes democráticos, sociales, culturales y ambientales en varios países, lo que desencadena una protesta ciudadana creciente (…)

 

Leer completa Estado compensador y nuevos extractivismos

Fuente Revista Nueva Sociedad nro. 237 – Enero-Febrero 2012

Más allá del desarrollo

Autor: Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo

El desarrollo es un concepto que en las últimas décadas ha logrado hegemonía, se convirtió prácticamente en un concepto de sentido común. Está simbólicamente ligado a una promesa de bienestar, de felicidad, de calidad de vida; pero al mismo tiempo, reduce esta calidad de vida a parámetros mercantiles de crecimiento económico y consumo.

El desarrollo nos ata irremediablemente a un imaginario determinado, occidental y colonial, a herramientas tecnocrácticas, y a unas prácticas depredadoras de la Naturalezaque nos han llevado a los límites del planeta. A pesar de la importancia de los procesos de cambio encaminados en América Latina, estos no han logrado salir de la vieja matriz desarrollista y extractivista.

Es necesario más que nunca construir alternativas que salgan del patrón impuesto al Sur global en la división del trabajo que establece el mercado mundial, regido por lógicas neoliberales. Alternativas económicas pero también políticas e institucionales, para superar las contingencias inscritas en el Estado patriarcal, colonial y clasista. En la región andina, conceptos como el buen vivir o vivir bien, el Estado Plurinacional y los derechos de la Naturaleza, abren horizontes para este debate urgente.

En esta publicación del Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo, exploramos algunos de estos temas, así como las consecuencias de políticas extractivas, la incidencia de los movimientos sociales frente a éstas, y las posibles transciones más allá del desarrollo.

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Fuente: Fundación Rosa Luxemburgo – Diciembre 2011

Los perversos versos de la minería. Correa en los laberintos de la megaminería

Por Alberto Acosta

“Hemos perdido demasiado tiempo para el desarrollo, no tenemos más ni un segundo que perder, (…) los que nos hacen perder tiempo también son esos demagogos, no a la minería, no al petróleo, nos pasamos discutiendo tonterías. Oigan, en Estados Unidos, que vayan con esa tontería, en Japón, los meten al manicomio.”

(Presidente Rafael Correa, 10.12.2011)

“Si queremos cero de contaminación tenemos que volver a la edad de las cavernas, y vamos a tener un aire más limpio pero los niños se nos van a morir a los 6 años, la esperanza de vida va a volver a los 18 años. Si me explico, son costos que implica el progreso, el futuro y lo que hay que tratar de minimizar esos ineludibles costos, elevemos el nivel de debate. No nos dejemos engañar por los demagogos, por los charlatanes, por la gente que por las fijaciones no quiere minería. Vamos a sus casas, entremos a ver si no tienen tenedores, cuchillos si no usan lentes, si no tienen relojes, si no hay ascensor, si no cogen bus, taxi, y si lo hacen son unos inconsecuentes”.

(Presidente Rafael Correa, 12.11.2011)

Estas aseveraciones, provenientes de quien fuera profesor universitario, son insostenibles. Solo por mala fe o por desconocimiento se puede llegar a la peregrina idea de que quienes, con argumentos, cuestionan la megaminería, están en contra de toda actividad minera. La lógica presidencial equivaldría a aceptar que si la economía primario‐exportadora genera y perenniza el subdesarrollo, la solución consistiría en dejar de explotar los recursos naturales. Obviamente, esa es una falacia. (…)

Como se ve, no estamos exclusivamente frente a una discusión técnica y económica, como pretende el lobby minero‐gubernamental. Siendo muy importante, tampoco se agota la discusión en lo ambiental. Esta es una discusión política de fondo. Necesitamos definir si queremos o no debatir lo que entendemos por “desarrollo”, más aún cómo vamos a construir el Buen Vivir que no es una alternativa de desarrollo, sino una alternativa al desarrollo. La disyuntiva es clara: creamos las condiciones para que esta discusión sea informada, participativa y democrática, o aceptamos la imposición que quieren endosarnos el presidente y las transnacionales mineras, en nombre de supuestas oportunidades económicas.

Leer completa:  Los perversos versos de la minería. Delirios a gran escala: Correa en los laberintos de la megaminería

Fuente: Argenpress.info – 14/02/12

La ecología política del progresismo sudamericano: los límites del progreso y la renovación verde de la izquierda

Por Eduardo Gudynas

Los diferentes aspectos considerados a lo largo del presente ensayo, muestran que la temática ambiental impone interrogantes y cuestiones que ponen en tensión las corrientes políticas contemporáneas. El amplio abanico de la izquierda no escapa a esa circunstancia, aunque posiblemente las tensiones sean allí más intensas precisamente porque ésta se encuentra con muchas corrientes verdes en su compromiso con la igualdad y la justicia.

Los gobiernos progresistas representan, sin duda, cambios sustanciales, y se acercan a la tradición de la izquierda por sus esfuerzos en combatir la pobreza. Pero por otro lado, se mantienen dentro del proyecto cultural de la modernidad: generan sus propias estrategias de desarrollo, pero siguen atados a la ideología del progreso.

Sin embargo, la crisis ambiental pone en entredicho la viabilidad de un progreso perpetuo. Simultáneamente, diversos conflictos y protestas ciudadanas, especialmente frente al extractivismo, alertan sobre la continuidad de los impactos sociales y ambientales.

De esta manera, se desemboca en una situación donde el ambientalismo de izquierda le pide al progresismo sudamericano que sea menos “progresista” y más de “izquierda”. Esto implica comenzar a desmantelar la ideología del progreso, por lo cual la tarea de renovación verde de la izquierda es tanto política como cultural, y comenzar a sopesar transiciones a un desarrollo post-extractivista. Será necesaria una actitud de mayor apertura, para dialogar con los saberes indígenas y tradicionales, y con nuevas miradas conceptuales, como las críticas del feminismo. Estos y otros componentes indican un camino que en su esencia es una crítica transformadora del proyecto de la modernidad.

Estas tareas no son sencillas, y por cierto existen tradiciones, costumbres y hasta recelos que tienen una larga historia, pero que necesariamente deberán ser superados. Es que en América Latina, la izquierda tiene que ser necesariamente verde para mantener su espíritu y abordar los desafíos del siglo XXI.

Leer completa La ecología política del progresismo sudamericano: los límites del progreso y la renovación verde de la izquierda

Fuente: SinPermiso nro.8 – Diciembre 2010

Las nuevas intersecciones entre pobreza y desarrollo.

“Tensiones y contradicciones de la sociedad civil y los gobiernos progresistas”

Por Eduardo Gudynas

 

Los gobiernos progresistas en América del Sur han revitalizado el protagonismo estatal en la lucha contra la pobreza, y en especial por medio de programas de asistencia focalizada por transferencias monetarias. Esta estrategia se inserta en un recambio político importante, aunque existen diversas herencias de las pasadas reformas neoliberales, y donde los gobiernos progresistas mantienen un estilo de desarrollo convencional, exportador y primarizado. Si bien ese estilo genera recursos financieros para mantener los nuevos programas sociales, también desencadena impactos sociales y ambientales, y no solucionan la reproducción económica y social de la pobreza. Muchos debates prestan más atención a la instrumentalización y gerenciamiento de esos programas, que a la sustancia de la justicia social. Se generan así fuertes tensiones entre algunos sectores de la sociedad civil y los gobiernos progresistas.

En este artículo se examinan casos donde los gobiernos minimizan estas cuestiones y aplican acciones de encauzamiento y control sobre la sociedad civil.

 

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Fuente: Surmanía No. 4 – septiembre de 2010

El Buen Vivir como el “otro mundo posible”

Raúl Zibechi

En América latina estamos viviendo un período de fuerte crecimiento económico, que dispara los deseos de la mayor parte de la población de “incluirse” como consumidores en una sociedad que los margina. Conservadores y progresistas, gobiernos y pueblos, obreros y campesinos, trabajadores y desocupados, todas y todos quieren seguir consumiendo o esperan ingresar al círculo hasta ahora relativamente reducido de quienes creen ejercer su ciudadanía en supermercados y malls. En un clima social y cultural de este tipo, hablar de Buen Vivir/Sumak Kawsay puede parecer algo disparatado.

Existe en este continente una cosmovisión diferente a la occidental y existen, lo que no es un dato menor, sujetos colectivos que vienen practicando modos de vida no capitalistas o, para ser más exactos, no inspirados en el modelo del desarrollo y el crecimiento económico cuantitativo y perpetuo. Indagaremos en estas ideas y modos para ver en qué medida pueden ser fuente de inspiración para una civilización urgida de alternativas. Pero veremos también algunos obstáculos que impiden desplegar la potencia de esos modos de vivir diferentes. Buen Vivir/Vivir Bien.

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Fuente La Quinta Pata (Mendoza)